Michel Sauval - Psicoanalista Jacques Lacan, Seminario "La angustia", Lectura y comentarios de Michel Sauval

Introducción

1 - Una enseñanza en curso

Una pregunta que nos podríamos plantear es si, al momento de iniciar su seminario, el 14 de noviembre de 1962 (en Sainte Anne), ¿tenía ya, Lacan, resuelto el estatuto del objeto a, tal como lo va a hacer en las dos primeras sesiones del año siguiente?
Es una pregunta que puede parecer tonta, pero que es fundamental a la hora de meternos en el seminario, ya que, por mas que el seminario nos llegue bajo la forma de un libro, es decir, de algo completo y cerrado, lo que vamos a recorrer por sus páginas es una enseñanza en curso, es decir, algo muy diferente a un "curso". No se trata de la exposición sistemática y ordenada de una serie de aspectos relativos a un tema. La elección misma del tema, como lo señala el propio Lacan, no surge de una elección azarosa, sino que es un
punto de cita obligado por el desarrollo que viene teniendo su discurso anterior.
Por lo tanto, a lo largo del seminario, encontraremos contradicciones, oscilaciones, cambios de eje, etc. Vamos a ver que antes de las sesiones de enero del 63, el abordaje de la angustia pasa principalmente por lo que podríamos llamar una serie de "perturbaciones" de lo imaginario. Podríamos decir que Lacan agota los recursos de su esquema óptico para dar cuenta de aquello que no es especularizable. Y a partir de enero del 63, el eje cambia, el objeto pasa de adelante atrás, a la función de causa, como objeto perdido, objeto cedido, y la angustia pasa a ser un momento lógico, mediador entre el goce y el deseo.

Por eso, una primera sugerencia de lectura que les haría es leer el seminario de punta a punta, de corrido, como si leyeran una novela, sin preocuparse por entenderlo todo, para tener una impresión general. De ese modo van a poder analizar y evaluar, por ejemplo, el ordenamiento que hace Miller del conjunto del seminario en cuatro grandes secciones, y tener una noción de los diferentes movimientos a lo largo del seminario.

El ejercicio de lectura nos llevará a una constante oscilación entre el contexto y el detalle de cada frase o palabra. A modo de ejemplo, les propongo ver dos abordajes diferentes del seminario. Por un lado la introducción y presentación que hace del mismo Jacques-Alain Miller en su seminario en París (Francia) en junio de 2004, y por el otro, el abordaje que hace Jean Allouch, en su seminario de octubre de 1997 en Córdoba (Argentina)

2 - Títulos, agrupamientos e introducción

En las ediciones de Seuil y Paidos es costumbre el siguiente formato en la presentación de la transcripción de cada seminario:

En el caso de este seminario, las ediciones Seuil y Paidos han establecido 4 agrupamientos de capítulos, con los siguientes títulos:

En su presentación de la edición del seminario (1), Miller plantea que el texto que sostiene toda la elaboración de Lacan en este seminario es "Inhibición, síntoma y angustia". El paso que da Lacan es subrayar, mas allá de la fenomenología de la angustia, la función de esta en la constitución del deseo. Hasta el seminario sobre la angustia, "la escena del deseo ha estado siempre estructurada por la intencionalidad del deseo" (el modelo es el de un deseo que tiene un objeto por delante). Ahora, en cambio, todo el seminario elabora, "en el lugar de la estructura de la intencionalidad, la de la causalidad del objeto", buscando "restituir el objeto parcial en su lugar de objeto causa".
Se trata de un objeto que es condición del deseo, a diferencia de la intención. Justamente, el engaño neurótico consiste en hacer del objeto causa el objeto intención, "recubrir uno por el otro, transformar pequeño a en algo que se ubica, que se ve". Por eso lo primero que se plantea en este seminario es que "el verdadero objeto a no se puede ver (...) Lacan construye objetos-causa como no especularizables". Ese es el primer movimiento del seminario.

El segundo tiempo del seminario consiste en elaborar el lugar de pequeño a en el Otro (tarea que, según Miller, solo se resolverá con las operaciones de alienación y separación en el seminario siguiente). Esto generará "en la enseñanza de Lacan, idas y vueltas constantes: de un lado el objeto pequeño a como real, pero al mismo tiempo relativo a la elaboración significante".

Al cambiar el estatuto del objeto a, la angustia queda como mediación entre el goce y el deseo: "Lacan elabora, e incluso construye, la angustia como operador que permite a das Ding tomar la forma de objeto pequeño a (...) La angustia funciona en este seminario como operador que produce el objeto causa". La angustia es entonces un momento lógico. Y por esta vía la angustia pasará de ser signo del deseo del Otro, a ser "signo de lo real".

La angustia como operador que, "de la exigencia pulsional, haría el objeto causa del deseo", se inscribe en el momento en que se realiza la ruptura con "lo que Lacan llama la monada primitiva del goce". "Por eso Lacan es conducido a detallar las separaciones anatómicas del objeto, las separaciones naturales del objeto tomadas del cuerpo, y precisamente, sin la intervención de un agente que sería el Otro". La subjetivación del objeto y su inscripción en el Otro corresponde a un segundo tiempo.

En el primer movimiento del seminario Lacan se abocaba en "presentarnos la fenomenología del objeto angustiante". En el segundo movimiento del seminario "se trata, en cambio, de una angustia que produce al objeto". En el primer movimiento tenemos "apariciones", en tanto que en el segundo tenemos "separaciones". En el primero tenemos "el imaginario perturbado, el estadio del espejo perturbado, el estadio del espejo modificado en esquema óptico". Perturbado porque se manifiesta alguna cosa del objeto pequeño a, del lado de la derecha (en el esquema óptico) que debería haber quedado del lado del sujeto (del lado izquierdo), que no debería estar en ese lado derecho, es decir, en el campo del Otro, allí donde debería haber un blanco. En el segundo movimiento, en cambio, ya no se trata de perturbaciones de lo imaginario sino "del objeto que la angustia despega en una coyuntura de plus-de-goce". "En el primer movimiento del seminario es puesto en valor la angustia retomada por el yo como señal de lo que Lacan llama peligros infinitamente mas livianos, en tanto que en el segundo, es la angustia referida a lo real".

3 - El psicoanálisis, una erotología de pasaje

Un abordaje completamente diferente al anterior es el que nos ofrece Jean Allouch (2), para quien no se trata solo de una "revisión del estatuto del objeto" sino, como el mismo Lacan lo señala el 9 de abril de 1974, de una "invención". Esa "invención" del objeto pequeño a "sobreviene en un momento en que la distinción "Otro"/"otro" terminaba constituyendo un problema como tal insoslayable, desembocando en una crisis. Ahora bien, a partir del 9 de enero de 1963 ... terminado. Pequeño a, como objeto, ya no tendrá nada que ver con el pequeño otro (...) al destacar que pequeño a pertenece al álgebra, Lacan efectúa un corte, una partición entre la significación de esa letra (el pequeño otro especular) y su función de designación (del objeto no especularizable). Hay partición entre la significación y la función del significante como tal, en tanto que al designarlo éste constituye un objeto en su identidad".

La precisión dada a la "invención" del objeto a responde al estatuto de letra que Lacan le asigna en el siguiente párrafo de la sesión del 9 de enero de 1963: "Este objeto lo designamos con una letra. Tal notación algébrica tiene su función. Es como un hilo destinado a permitirnos reconocer la identidad del objeto en las diversas incidencias en las que se nos manifiesta. La notación algébrica tiene precisamente la finalidad de darnos una localización pura de la identidad, ya que hemos planteado que la localización mediante una palabra es siempre metafórica, es decir, solo podría dejar la función del propio significante fuera de la significación inducida por su introducción" (3) (subrayado mío).

Ese mismo método de lectura lo lleva a Allouch a seguir las conclusiones que impone el final de la primera sesión de este seminario, cuando Lacan dice: "Yo no les desarrollo una psico-logía, un discurso sobre esa realidad irreal que se llama la psique, sino sobre una praxis que merece un nombre, erotología" (4) (subrayado en el texto)

En consecuencia, para Allouch, el texto de Freud que se encuentra en interlocución no es "Inhibición, síntoma y angustia", sino "Análisis terminable e interminable", en la medida en que lo que está en discusión es el impás del final de análisis ahí planteado (la envidia del pene y la protesta masculina). El propio Lacan, en la sesión del 15 de mayo de 1963 señala que "todo ocurre como si, tras dar Freud con un obstáculo, el del complejo de castración, la teoría analítica hubiera conocido una suerte de reflujo, un retorno que la devolvía a la búsqueda del funcionamiento mas radical de la pulsión en el plano oral. Ahora bien, este obstáculo, yo planteo que es sólo aparente y que nunca hasta ahora ha sido franqueado" (5).

El bordado de orfebre, de citas, que hace Allouch, lo lleva a plantear que el psicoanálisis de Freud es una erotología, y que la teoría psicoanalítica se apartó de ese estatuto durante todo el periodo que media entre "Análisis terminable e interminable" y este seminario sobre la angustia, periodo durante el que se produjo ese "reflujo" que menciona Lacan, reflujo que lo ha conducido a priorizar el nivel oral (Kleinismo). Y que la tarea que se plantea es retomar las cosas a la altura de las circunstancias que así se plantea. Allouch considera que habría que referirse, en este seminario sobre la angustia, a "una escritura de la relación sexual, mejor dicho (¿o peor?), a una homología entre esa escritura y la de la subjetivación, la de la división del sujeto" (6). Tendríamos que entender este seminario como una erotología analítica en la que Lacan expone una teoría del coger.

Los subsiguientes textos y libros de Allouch dan cuenta de las consecuencias de sostener esta apuesta.

4 - Algunos comentarios finales

Como ven, hay diferentes lecturas posibles, en algunos aspectos en extremo divergentes.
Esto significa que, salvo aquellos que prefieran la "comodidad" de adscribir a la lectura de otro, cada cual se encuentra ante el trabajo de tener que hacer la suya. Pero no creo que la vía para eso sea la pretensión de una lectura en soledad, mas allá de la soledad que implica la tarea en sí de leer. Así como es una ilusión pretender leer a Freud sin tener en cuenta a Lacan, también me parece una ilusión pretender leer a Lacan al margen de las lecturas que ya se han hecho, o al margen de los diferentes debates que surcan el psicoanálisis.
En un reportaje publicado en el
número 22 de Acheronta, Ricardo Rodríguez Ponte señala que lo "complicado en el lacanismo, sobre todo en el lacanismo ambiente (...) es la confusión de pensamiento: con lenguaje lacaniano se puede ser altamente annafreudiano, con los mejores pretextos. Cada vez que se sostiene, por ejemplo, que el sujeto no está constituido, o que hay instancias que no se constituyeron en su momento, y que el analista debería intervenir para instituirlas, cumplir funciones no cumplidas en "tiempos instituyentes", etc., estamos en Anna Freud. Lo que pasa es que como Anna Freud no ha sido leída, no se reconoce el enorme annafreudismo que habita en el lacanismo argentino. Como acá nuestro "enemigo" fue el kleinismo, nos comimos la importancia que tuvo Anna Freud (...) Hoy no se los lee y entonces, muchas cosas que son annafreudismo puro, funcionan con lenguaje lacaniano" (subrayado mío). Algo similar suele pasar entre Freud y Lacan, ya que muchas veces se piensa que son homólogos, que se puede traducir uno a los términos del otro.

Un ejercicio de lectura debería servirnos para precisar las coordenadas de un discurso y nuestra ubicación respecto del mismo. La indicación de Lacan, al comienzo de este seminario, de que "la angustia es muy precisamente el punto de cita donde les espera todo lo relacionado con mi discurso anterior" (ver notas y comentarios) es un buen ejemplo de cómo él mismo se ubica en función de la lógica de su discurso, de su enseñanza.
En medio de su "retorno a Freud" Lacan planteaba una cuestión metodológica que creo que sigue siendo útil a la hora de interrogar un texto: "medir si la respuesta que aporta a las preguntas que plantea ha sido o no rebasada por la respuesta que se encuentra en ella a las preguntas de lo actual" (
7)

Veremos a donde conducirá, a cada uno, la lectura de este seminario.

Notas

(1) Jacques-Alain Miller, "Introduction à la lecture su Séminaire L'angoisse de Jacques Lacan". Segunda parte del comentario realizado el 2 de junio de 2004 en su seminario "La orientación Lacaniana III, 6". Fue publicado en el número 58 de la revista de la Ecole de la Cause Freudienne (disponible aqui). Existe traducción al castellano, en al menos dos publicaciones: primeramente, en el número 42 de la revista Freudiana (Barcelona, 2005); y en segundo lugar, como capítulo IV del libro "La angustia lacaniana" (Buenos Aires, 2007, Instituto Clínico de Buenos Aires / Editorial Paidos), que recoge 6 clases del curso de Jacques-Alain Miler, de los años 2003 y 2004.

(2) Jean Allouch, "El psicoanálisis, una erotología de pasaje", recopilación de las sesiones de su seminario de los días 25, 26 y 27 de octubre de 1997 en Córdoba, Argentina. Editorial Litoral

(3) Jacques Lacan, El Seminario, Libro X, La angustia, Editorial Paidos, página 98

(4) Idem, página 23

(5) Idem, página 250

(6) Jean Allouch, "El psicoanálisis, una erotología de pasaje", recopilación de las sesiones de su seminario de los días 25, 26 y 27 de octubre de 1997 en Córdoba, Argentina. Editorial Litoral, página 17

(7) Jacques Lacan, "La cosa freudiana", Escritos I, Siglo XXI, páginas 386/7

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