Michel Sauval - Psicoanalista Jacques Lacan, Seminario "La angustia", Lectura y comentarios de Michel Sauval

Notas y comentarios
Sesión del 8 de mayo de 1963

El deseo es ilusión

Lacan desarrolla una serie de reflexiones sobre el budismo, a raíz de su reciente viaje a Japón, comenzando por el comentario de varias estatuas, ubicadas en varios templos (Todai-ji, Chugu-ji y Sanjūsangen-dō) en Nara y Kyoto (1), en tanto representación de cierta relación del sujeto humano con el deseo. En particular, hace circular entre los asistentes del seminario un triptico de fotos de una de esas estatuas (2), que analizará más en detalle.

El deseo es ilusión

Los objetivos del budismo podrían resumirse en la fórmula "el deseo es ilusión", donde la "ilusión" apunta al registro de una verdad última.
Para Lacan, decir "el deseo es ilusión" es decir que "no tiene soporte, que no desemboca en nada, ni apunta a nada" (3).

No se trata de una pura reducción a la nada. El signo de la negación ("Mu") es un "no tener". De lo que se trata en la relación al nirvana está siempre articulado en el sentido de un no dualismo: "si hay objeto de tu deseo, no es otra cosa que tu mismo" (4).
Lo cual no seria un rasgo original del budismo ya que el "Tat wan asi", "es a ti mismo a quien reconoces en el otro", ya está inscripto en el Vedanta (5).

Lacan subraya que la experiencia búdica supone una referencia eminente, en nuestra relación al objeto, a la función del espejo. Recuerda su artículo sobre la causalidad psíquica y la referencia al "espejo sin superficie en el que no se refleja nada" (6).

La relación en espejo al objeto es común para toda la gnoseologia. Pero "sabemos hasta qué punto es fácil que las cosas de afuera tomen el color de nuestra alma e incluso su forma, e incluso que se nos aproximen bajo la forma del doble" (7). Si introducimos el objeto a como esencial en esa relación al deseo, lo que hay de mi en el exterior se encuentra ahí no tanto porque lo haya proyectado sino porque ha sido cortado de mi. Y las vías para su recuperación plantea otras posibilidades.

Para darle un sentido a esta experiencia del espejo, lo primero que Lacan señala es que el ojo ya es un espejo. El ojo organiza el mundo como espacio, refleja lo que en el espejo es reflejo. No necesita dos espejos enfrentados para que sean creados los reflejos al infinito, puesto que ve en el espejo el reflejo que lleva él mismo del mundo. Y esta observación, mas que un juego de ingenio, nos reconduce al punto donde se anuda la dificultad original de la aritmética: "el fundamento del Uno y el cero" (8). En efecto, la imagen que se forma en el ojo exige, como origen de esta génesis, un correlato que no sea una imagen. No es que el mundo desaparezca en ausencia del sujeto, sino que - siguiendo la fórmula del artículo sobre la causalidad psíquica - "no se refleja nada", es decir, que antes del espacio hay un "Uno" que contiene la multiplicidad como tal, que es anterior al despliegue del espacio como tal.

Uno y multiplicidad

Para explicar el carácter plural de este Uno, Lacan recurre a su reseña del viaje a Japón, en particular, las estatuas del tempo de Sanjūsangen-dō, donde se encuentran las estatuas de la divinidad Kannon (nombre en japonés de Kwan Yin), en particular, una de 3 metros de alto, y una serie de otras 1001 estatuas iguales, de tamaño común (9). La cuestión, justamente, es que todas estas estatuas son del mismo Buda (más precisamente, de un Boddhisattva, un casi Buda). De hecho, cada uno de nosotros es también un Buda (en evolución), lo que no impide esta identidad del "uno" subjetivo en su multiplicidad, su variabilidad infinita, con el "Uno" último, en su acceso cumplido al no dualismo, al más allá de toda variación patética, a todo cambio mundial o cósmico.

Justamente, esas estatuas son un Boddisattva, es decir, un Buda que todavía no ha logrado desinteresarse de la salvación de la humanidad (10).
Ese Boddisattva se llama Avalokitesvara que significa "el que entiende los llantos del mundo" (es el Boddisattva de la misericordia).
Lacan señala su transformación en la divinidad femenina, de nombre Kwan yin, "la que considera, la que va, la que acuerda" (11). .

En China, Kwan Yin es una divinidad femenina, sin ambigüedad. En Japón, esos nombres - Kwan yin - se leen Kan non, y no todas las formas de Kan non son femeninas, solo una minoría. De hecho, las estatuas mencionadas del templo Sanjusangen-do están provistas de pequeños bigotes y diminutas barbas. Pero en todas ellas se trata del mismo "ser" que en la estatua del convento de Chugu-ji. Se plantea así la asimilación de divinidades prebudicas en diferentes niveles de una jerarquia, "de formas de acceso a la realización última de la Boddhi, es decir, la inteligencia última del caracter radicalmente ilusorio de todo deseo" (12).

Sin embargo, en el interior de esta multiplicidad convergente hacia un centro de ningún lugar, verán reaparecer, del modo más encarnado, viviente, real y patético, de la relación primera con el mundo divino, todas las variaciones del deseo.

Los párpados de Buda

Lacan señala que las estatuas budistas tienen siempre un ojo, ni cerrado ni medio cerrado, es "un párpado superior bajo que no deja pasar más que un hilo del blanco del ojo y un borde de la pupila" (13).
Pero en el caso de la estatua cuyas fotos hizo circular Lacan, no es así, al nivel del ojo hay una especie de cresta aguda que, con los reflejos de la madera, parece que debajo habría un ojo, pero en la madera no hay nada. La respuesta que obtuvo Lacan por esta característica es que la hendidura del ojo de esa estatua desapareció con los siglos, debido al masaje al que la someten las monjas del convento - cuyo tesoro más preciado es esta estatua - "creyendo enjugar las lágrimas de ese rostro de ese recuso divino por excelencia" (14).

Estas referencias a los ojos de las estatuas budistas conducen al anticipo de lo que desarrollará en la sesión siguiente en cuanto a la estructura del objeto a como separado.
Retomando la serie de los estadios tenemos:

Pero el proceso no se detiene en estas tres etapas. En la próxima sesión retomara la cuestión del espejo en tanto campo del Otro donde debe aparecer por pimera vez, si no el objeto a, por lo menos su lugar, en suma, "el resorte radical que hace pasar del nivel de la castración al espejismo del objeto del deseo" (15)

Notas

(1) Jacques Lacan, El Seminario, Libro X, La angustia, página 240.
Las ediciones Seuil y Paidos equivocan los nombres de los templos y ubicación de las estatuas.
Todai-ji no es un convento de mujeres, ni es allí donde se encuentra la estatua Nyoirin Kannon Bosatsu, de la que Lacan hace circular el triptico de fotos.
El templo que si es convento, y donde sí se encuentra esa estatua, es el de Chugu-ji, que también está en Nara (cerca de la ciudad de Osaka).
En el templo Todai-ji, en cambio, además de otras estatuas de Nyoirin Kannon Bosatsu, también está el Daibutsu (Gran Buda o Buda gigante), representación de Vairochana, cuya foto se encuentra entre las páginas 186 y 187 de la edición Paidós y 200 y 201 de la edición Seuil.
Y en el templo de Sanjūsangen-dō, en Kyoto, se encuentra la secuencia de las 1001 estatuas de Nyoirin Kannon.
El nombre del convento de Chugu-ji está correctamente indicado en la página 22 de la estenotipia.

(2) Este es el tríptico de fotos que Lacan hace circular

Nyoirin Kannon Bosatsu
Esta estatua, hecha de madera de alcanfor, no se encuentra en el templo Todai-ji, como indican Seuil y Paidós, sino en el convento de Chugu-ji, en Nara.
Ver más información sobre el convento y la estatua en el sitio web del convento

Estas son otras fotos de la misma estatua, obtenidas de Google maps

(3) Jacques Lacan, El Seminario, Libro X, La angustia, página 241

(4) Idem.

(5) El Vedanta es una escuela de filosofía dentro del hinduismo
Ver información en Wikipedia

(6) Jacques Lacan, "Propos sur la causalité psychique", Ecrits, Ed.Seuil, p. 188:
Quand l'homme cherchant le vide de la pensée s'avance dans la lueur sans ombre de l'espace imaginaire en s'abstenant même d'attendre ce qui va en surgir, un miroir sans éclat lui montre une surface où ne se reflète rien"
Jacques Lacan, "Acerca de la causalidad psíquica", Ed. Siglo XXI, Tomo I, p. 185.
"Cuando el hombre, en busca del vacío del pensamiento, avanza por el fulgor sin sombra del espacio imaginario, absteniéndose hasta de aguardar lo que en él va a surgir, un espejo sin brillo le muestra una superficie en la que no se refleja nada"

(7) Jacques Lacan, El Seminario, Libro X, La angustia, página 241

(8) Idem, página 242

(9) Lacan confunde la ubicación de estas estatuas.
No se encuentran en Kamakura, sino en el templo Sanjūsangen-dō, en Kyoto

Ver ubicación y fotos del templo Sanjūsangen-dō en Google maps
Ver información del templo Sanjūsangen-dō en Wikipedia

Estas son las1001 estatuas del templo Sanjūsangen-dō

Y esta es la estatua de 3 metros de alto, del mismo templo

(10) Jacques Lacan, El Seminario, Libro X, La angustia, página 243
Bodhisattva es un término propio del budismo que alude a alguien embarcado en el camino del Buda de manera significativa.
Es un término compuesto: bodhi ("supremo conocimiento", "iluminación") y sattva ("ser").

(11) Idem, página 244.
La referencia de Lacan es el libro "El lotus de la verdadera ley", traducido del sánscrito al chino por Kumarajiva.
Traducido al francés por André Chedel, "Le Sûtra du lotus blanc de la loi merveilleuse", Dervy, Coll. L'être et l'esprit , 1998

(12) Idem, página 244.
En la edicion Paidos figura "Belleza" en lugar de "Bodhhi". Rodriguez Ponte también propone ese término, traducción del "Beauté" que figura en la edición Seuil..
Pero en la estenotipia figura un espacio entre paréntesis, y las versiones Roussan y Staferla ubican allí "boddhi", cuya traducción sería "iluminación", y no "belleza".

(13) Idem, página 246

(14) Idem

(15) Idem, página 247

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