Michel Sauval - Psicoanalista Jacques Lacan, Seminario "Lógica del fantasma", Lectura y comentarios de Michel Sauval

Sesión del 1 de marzo de 1967
"De la estructura de la satisfacción sexual
en su relación con el sujeto
"

Notas de lectura y comentarios
La ubicación de las citas es indicada con paginación de la edición Paidós

Acto sexual y satisfacción

1 - Satisfacción sexual

El tema que aborda Lacan en esta sesión es el modelo freudiano de "la satisfacción subjetiva en la conjunción sexual" (180).
En la noción pura y simple de la descarga, del circuito estímulo respuesta, y en toda la concepción orgánica de un aparato homeostático, no hay nada que lleve a la constitución de un objeto.
¿Qué es lo que asegura la constante definida en el aparato nervioso por el principio de placer?

Para Freud, "la investigación del objeto es algo que solo puede concebirse si se introduce la dimensión de la satisfacción" (181). Y aunque haya tantos modelos orgánicos de satisfacción, "el orden verdadero de la satisfacción subjetiva ha de buscarse en el acto sexual, que es precisamente el punto donde esta resulta más desgarrada” (182). Todos los demás órdenes de satisfacción sólo adquieren sentido cuando se los pone en una cierta dependencia, burdamente simbólica, respecto a la satisfacción sexual.
Lacan intentará brindar "la articulación significante de lo que se trata en la repetición implicada en el acto sexual" (182).

La repetición implicada en el acto sexual comporta "un elemento de medida y armonía" (182) que, en ningún caso, podría concebirse como siendo del orden de lo complementario (conjunción macho hembra, o llave cerradura, etc.).
El orden de la medida y de la proporción implicado en el acto sexual es de una estructura muy diferente, más "complejo".

Con las operaciones de alienación y separación del seminario XI, hemos visto que el sujeto busca encontrar un lugar en el Otro, allí donde en este hay falta. En ese sentido, la separación es también una operación de fijación al Otro. En la sesión del 12 de abril de este seminario, Lacan señala que "el gran secreto del psicoanálisis es que no hay acto sexual", justamente porque el sujeto no puede inscribirse como sexuado con relación al otro sexo sin la mediación de un tercer elemento. Al nivel sexual, el deseo se presenta como la marca de una falta, y la diferencia sexual solo se sostiene en la significación de algo que falta bajo la forma del falo.

Respecto de la idea de pareja como lugar de unidad, el sujeto ha de situarse en una proporción que puede lograr establecer “introduciendo una mediación externa”, con la función de ese "elemento tercero que vemos aparecer por todas partes en lo que puede llamarse el campo subjetivo en la relación sexual" (183), ya sea bajo la forma de “producto de una relación previa”, ya sea bajo la forma de “la exigencia del falo”, que parece tan interna a la relación sexual en tanto es vivida subjetivamente, y cuya aparente sincronía podría designar la equivalencia niño-falo.

2 - Extrema y media razón

Retomando las proporciones que introdujo la vez pasada en la composición de los fragmentos de un segmento, lo que constituye la verdadera "media y extrema razón" no es la proporción entre dos partes cualesquiera de un segmento con la otra sino la igualdad de la proporción de la más pequeña respecto a la más grande con la proporción de la más grande respecto de la suma de las dos (del segmento completo).
Esta relación de "media y extrema razón" es una proporción perfectamente determinada y única numéricamente hablando.

Ordenando estas ecuaciones llegamos a la siguiente solución final

La proporción se puede construir geométricamente, de diferentes maneras. Una de ellas es la siguiente.
El punto E se obtiene como mediana sobre AB. Luego, con centro en B llevamos la distancia BE sobre la vertical, hasta el punto O. Desde ahí, con centro en O, llevamos la distancia OB sobre el segmento AO, al punto M. Y finalmente, con centro en A, llevamos la distancia AM sobre nuestro segmento inicial AB, obteniendo el punto C, que nos da la extrema y media razón, es decir AB/AC = AC/CB

Esta relación tiene propiedades matemáticas importantes. Su aparición en la matemática griega coincide con el paso decisivo respecto de las relaciones entre lo conmensurable y lo inconmensurable.
Justamente, esta relación es inconmensurable.

Dos valores conmensurables podrán siempre en algún momento, por medio de algún múltiplo diferente para cada uno, coincidir en la misma magnitud. Dos valores inconmensurables jamás.
La conmensurabilidad permite la sustitución sin resto. La inconmensurabilidad no. Esto no significa que no pueda realizarse un cálculo entre inconmensurables.
De ahí surge precisamente el manejo de los infinitos y el cálculo diferencial.
Esta relación se puede presentar al modo de diferentes iteraciones.
Una de ellas es la de fracciones continuas:

.

Esta iteración es la única donde sumar es multiplicar y restar es dividir y la que tiene la convergencia más lenta. Lacan la utilizó, en la sesión del 10 de enero de 1962 del seminario IX "La identificación", para resaltar la inconmensurabilidad, en los registros del significante y significado, entre el "yo pienso" y el "yo soy" de Descartes. En tanto que ese "yo pienso" implica como significado un "yo soy", esto continúa así sucesivamente: si "yo pienso" que "yo pienso" que "yo soy", el "yo pienso" que está aquí en el denominador ve muy fácilmente reproducirse la misma duplicidad. Pensando que "yo pienso" ese "yo pienso" es, él mismo, un "yo pienso" que reproduce el "yo pienso", entonces yo soy.

:

Si figuramos el "yo pienso" como 1, entonces "podemos preguntarnos como cifrar la suerte del "yo soy" que aquí se constituye, de alguna manera retroactivamente, simplemente por la reproyección de lo que se constituye como significado del "yo pienso", a saber, la misma cosa, lo desconocido (i) de lo que está en el origen bajo la forma del sujeto". Este "i", que en cierto sentido es también verdadero que él no es, ya que no es más que al "pensar en pensar", constituye la fuerza del argumento cartesiano, la aprehensión de un "cogitatum" que se articula "cogito ergo sum".

La presentación que desarrolla Lacan en esta sesión es conformar una serie reportando el segmento menor sobre el mayor, resultando el resto (1 - a ), que a su vez reportamos sobre el mayor, y así al infinito
Asignado el valor 1 al segmento completo (entre 1 y 2) y designando "a" una de las partes de la división (proyectada hacia adentro del segmento, y hacia afuera), tenemos el siguiente esquema

compuesto de modo que el valor del elemento "a" es el de la media y extrema razón:

 Luego proyectamos el segmento que quedó entre el punto 2 y la proyección interior de a (en azul en el esquema siguiente), cuyo valor es (1 - a), hacia adentro, sobre el segmento de la proyección inicial de a (en rojo).
De ese modo el segmento de dimensión a queda repartido entre (1 - a ) y ( 2a - 1 ) (1).

Las proporciones entre los segmentos van reproduciendo la media y extrema razón.
Por lo tanto, podemos escribir que (2a - 1) / ( 1 - a ) = ( 1 - a ) / a .
De donde se deduce que el segmento (1 - a ) = a2

Si luego proyectamos el segmento (2a - 1) sobre el segmento (1 - a), podremos deducir, de forma análoga al paso anterior, que a3 = a - a2. Y a medida que avanza la serie, la sumatoria de las potencias de a van alcanzando (como límite inalcanzable) el valor 1

 

Si en vez de reportar los segmentos hacia el interior lo hacemos hacia el exterior (es decir, el segmento “exterior” que se proyecta ya no es a sobre 1, sino 1 sobre (1 + a) ), las fórmulas correspondientes serán::

Los valores de los segmentos que van resultando de estos reportes constituyen lo que se llama las series de Fibonacci (Lacan no lo señala en este seminario, pero si en el XVI, donde retoma estas series)

3 - Relación sexual

Estas propiedades de la media y extrema razón nos pueden permitir entender algo de lo que se trata en la satisfacción genital, puesto que a es uno de los términos de esta relación genital, cualquiera sea su sexo.
En la relación sexual, en la experiencia de la relación subjetiva, en tanto el análisis la define como edípica, tanto la niña como el varón entran, primeramente, en tanto que hijo, es decir, como representando el “producto” de una relación sexual previa.

Este es el problema de la relación del sujeto como tal respecto a lo que concierne la producción de cualquier cosa. Esta pregunta acerca de la producción y del estatuto del sujeto en tanto producto, la tenemos “presentificada al nivel del Otro en tanto que es la Madre” (188). Toda la teoría analítica ha sucumbido a su valor fascinante. La situación analítica ha sido concebida como fundándose sobre el ideal de esta fusión unitiva del niño y la madre. Tanto la muchacha como el muchacho tienen que vérselas con el lugar materno de la unidad, que para ellos representa aquello con lo que se enfrentan en el momento de acceder a la conjunción sexual (188).

Tanto para la niña como para el varón, lo que es como producto, como a, debe confrontarse con la unidad instaurada por la idea de la unión de la Madre y el hijo, y de esta confrontación resulta el (1 - a) (2) que va a aportarnos ese elemento tercero en tanto funciona como “signo de una falta" (189). En esto radica la cuestión de la "pequeña diferencia", que no se reduce a una diferencia entre "tenerlo o no tenerlo".

Para que, en la relación sexual, uno de los partenaire se plantee ante el otro como un 1 en igualdad, para que se instituya la diada de la pareja, tenemos inscripto, en la medida de la media y extrema razón, el soporte, a saber, ese segundo 1 (a la derecha, en el gráfico anterior), que “le devuelve su proporción respecto al conjunto, a condición de que se mantenga allí ese término tercero de a” (189).

En la relación sexual, es en tanto que el sujeto consigue hacerse el igual del Otro, o a introducir en el Otro mismo la repetición del 1, se encuentra de hecho reproduciendo la relación inicial, aquella que mantiene siempre perentorio ese elemento tercero formulado por el a.

Lacan equipara este proceso a formulaciones anteriores de la división subjetiva.
La referencia más antigua sería la sesión del 13 de mayo de 1959 del seminario VI "El deseo y su interpretación", pero en esa ocasión la operación de división se realiza con la Demanda (D).
Es más coherente la referencia a las variantes que se encuentra en el seminario X "La angustia". Las diferencias son varias. En primer lugar, en las variantes del seminario X, los términos del fantasma se ubican del lado izquierdo (es decir, como resto de cada paso), más allá de su orden. En segundo lugar, la referencia sería el esquema de la sesión del 21 de noviembre, previa a la invención del objeto a, donde este figura como último resto de la operación de la división.

Esquema de la sesión del 21 de noviembre de 1962

"el sujeto tachado (...) se constituye en el lugar del Otro como marca significante (...) Pero de esta operación hay un resto, es el a" (3)

Esquema de la sesión del 6 de marzo de 1963

"el a es lo que permanece irreductible en la operación total de advenimiento del sujeto al lugar del Otro, y ahí es donde adquirirá su función"

Esquema de la sesión actual (1 de marzo 1967)



No obstante, Lacan señala que el a no es solo el resto, sino el sostén de la unidad. La unidad se define con relación al a. No es la perspectiva de la unificación la que causa el deseo sino el a como objeto.

Con relación al A, es un $ lo que viene a inscribirse, en tanto el resto está dado por a que es un elemento irreductible ($ se inscribe, no es solo efecto del significante).

Notas

(1) A ese valor se llega verificando que esa distancia es el segmento 1 menos dos proyecciones seguidas de (1 - a), es decir, es 1 - 2 ( 1 - a ) = 1 - 2 + 2a = 2a - 1

(2) De la proyección del segmento a sobre el segmento 1, resulta esta diferencia (1 - a)

(3) Jacques Lacan, El seminario, Libro X “La angustia”, Editorial Paidós, página 36

 

 

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