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Sesión del 12 de abril de 1967
"No hay acto sexual"
Notas de lectura y comentarios
La ubicación de
las citas es indicada con paginación de la edición Paidós
No hay acto sexual
1 - Eso habla
La “estructura” es que el sujeto, lejos de un individuo libre, es "un hecho del lenguaje" (215). El sujeto así designado es a lo que generalmente se atribuye la función de la palabra, y se distingue por introducir un modo de ser que es su "energía" propia
(en el sentido aristotélico de "energía" (1)). Ese modo es "el acto en el que se calla". Que el sujeto habla implica que cuando “no habla”, eso no es simplemente el complemento del hablar, como si hubiera un “off” y un “on”. De ahí la referencia a que "taceo" no es "silere" (aunque se recubran en una frontera oscura). Taceo significa acallar en sí algo, es una palabra no dicha, callarse cuando se debería hablar. Silere, en cambio, es decir nada, permanecer en silencio.En la “latencia” hay algo que se “calla” que no es solo silencio.
"Es cuando la demanda se calla que la pulsión comienza", como lo escribe en el grafo del deseo con la fórmula $<>D.
"El acto de callarse no libera al sujeto del lenguaje" (216), sigue cargando el peso de un enigma.La ciencia da la apariencia de un saber que rechaza depender del lenguaje, rechazando, por lo mismo, depender del sujeto. No es que la ciencia hace caso omiso del sujeto, sino que lo expulsa, "crea sus fórmulas con un lenguaje vaciado de sujeto" (216). Parte de una interdicción sobre el efecto de sujeto del lenguaje, con la consecuente demostración de que el sujeto no es más que un efecto del lenguaje, pero "es un efecto de vacío". Cierne el "vacío" en lo más estricto de su "esencia", lo hace aparecer como "pura estructura de lenguaje" (216).
Y ese es el sentido del descubrimiento del inconsciente. El inconsciente es el momento en que, en el lugar del sujeto del "puro lenguaje", “habla una frase” (216), y el asunto es siempre saber quién la dijo.
El estatuto del inconsciente (que se origina debido a la ciencia) es que “el sujeto, rechazado en lo simbólico, reaparece en lo real, presentificando su único soporte: el lenguaje mismo” (216). Ese es el sentido de la aparición, en la ciencia, de la nueva lingüística.
“¿De qué habla el lenguaje mismo, cuando es así desarrimado del sujeto, pero por ello representándolo en su vacío estructural radicalizado?” (216).
“Habla del sexo”, de una palabra en la que el acto sexual representa el silencio, de “una palabra empecinada en forzar ese silencio” (217).En el contexto psicologizante nos encontramos con un prejuicio que puede ubicarse a partir de como borra el “del”, índice esencial de la estructura, en la referencia a lo que habla el inconsciente - habla “del sexo” – planteando que el inconsciente “habla sexo”.
Cierto discurso analítico convoca la figura de un Eros que sería potencia unificante y de impacto universal, la idea de un Eros, como un alma de fines contrarios a los de Tanatos, y actuando a través del sexo. Así se verifica que todo uso erróneo del discurso sobre el sujeto tiene por efecto rebajar ese mismo discurso al nivel de lo que fantasea, imagina, en el lugar del sujeto.Para reubicarnos en el eje del “inconsciente estructurado como un lenguaje”, el falo y los objetos parciales testimonian que el inconsciente no habla, ni canta la sexualidad, sino que “esos objetos se constituyen por estar en una relación de metáfora y metonimia respecto a la sexualidad” (218). El inconsciente habla “del sexo” mediante las operaciones de metáfora y metonimia
2 - No hay acto sexual
“El gran secreto del psicoanálisis es que no hay acto sexual” (218).
El acto es un redoblamiento de algo (un efecto motor) que, al decirse, se encuentra repetido, y de ese redoblamiento toma la función significante que le permite insertarse en cierta cadena para inscribir ahí al sujeto.
Pero en el acto sexual “no hay ese algo donde el sujeto se inscribiría como sexuado instaurando por el mismo acto su conjunción con el sujeto del sexo que llamaríamos opuesto” (218).
Nada hay en este acto que no testimonie un discurso donde cuente “ese tercero recién señalado en la presencia del falo y los objetos parciales”, de los que debemos precisar su función.
Se pone el acento en que hay sexualidad, pero es porque hay sexualidad que no hay acto sexual. Y el inconsciente quiere decir que se lo falla. Para que eso adquiera su alcance hay que resaltar que “el inconsciente lo dice” (219).El sujeto debe medirse con la dificultad de ser un sujeto sexuado. Para eso Lacan introdujo el número de oro bajo la forma de lo inconmensurable.
El objeto a, en cierta forma es “la sustancia del sujeto”, en el sentido de la ousia (2) de Aristóteles, es decir, como no pudiendo ser atribuida a ningún sujeto, en tanto este es hypokeimenon.
Ese objeto no necesita encontrar su complementario en la diada (es decir, lo que le faltaría para ser 2)
La solución de esa relación, gracias a la cual puede establecerse el dos, deriva de la referencia del a con el 1, en tanto engendra esa falta que se inscribe bajo la forma de (1- a), que es igual a a2.1 – a = a2
El a, en tanto representa (“darstellt”), soporta y presentifica al sujeto, es el mismo que aparecerá en la dialéctica de la cura como sirviendo bajo las dos caras (“faces”) de la función a, con la forma de objeto parcial, y el objeto que está en el principio de la castración, el índice fálico.
¿Qué valor habría que dar a ese objeto a - en tanto debe representar, en la diada sexual, la diferencia - para que produzca los dos resultados entre los cuales está suspendida hoy la pregunta?.
3 - La diada
Podríamos decir que la diada y sus suspensos es lo que la lógica elabora a lo largo de su historia.
Lacan refiere al Organon aristotélico (3), donde el primer punto de la lógica del predicado se edifica en la oposición entre lo contrario y lo contradictorio.
Los contrarios son lo que plantea toda la cuestión lógica de si la proposición particular implica la existencia o no.
Para Aristóteles, la proposición particular implica la existencia incontestablemente, en cambio, la universal no (y en eso se basa su lógica).
El contrario es "no hay macho sin hembra". Esto es del orden de “lo real” (221).
El contradictorio es "si algo es macho entonces no es no-macho", es del orden de lo simbólico, es la convención simbólica que lleva por nombre el tercero incluido.
El contrario, que es "uno y el otro" ("macho y hembra"), se opone al contradictorio, que es "uno o el otro".
"Uno y otro" es la intersección lógica (algebra de Boole), y "uno o el otro" es la reunión.
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Lo que se buscaría para la relación sexual es que uno sea macho y el otro hembra.
Pero a diferencia del juego de cara o seca, la relación de "lo uno y lo otro" se inscribe bajo la forma de una multiplicación lógica, una multiplicación Booleana.La multiplicación es (X + b) (uno que lo tiene de más) por (X - b) (el otro que lo tiene en menos), y da (X2 - b2).
(X + b) (X - b) = (X2 - b2)
Para que el resultado sea netamente la diada, es decir
(X + b) (X - b) = (X2 - b2) = 2
el valor que habría que suponerle al elemento de diferencia (el b), en tanto X = 1, es que b = √-1 (que llamamos número imaginario √-1= i).
Si b= √-1= i, entonces (1 + i) (1 - i) = 2Y para que esa multiplicación sea un acto sexual, es necesario que el resultado (el "producto" de la relación sexual) sea a, es decir (X + b) (X - b) = a
Esa ecuación se cumple si b es igual al número de oro a, entonces (1 + a) (1 - a) = a
Estas son las cuentas implicadas:1 + a = 1/a
1 - a = a2
(1 + a) (1 - a) = (1/a). a2 = a
Aquí Lacan suspende sus cálculos (que retomará en la sesión siguiente), para retomar las cuestiones del valor
Notas
(1) Energeia (en griego ἐνέργεια, actividad, algo que está en έργων: trabajo) es la expresión que indica que algo está actuando, en el sentido de que está tendiendo a su fin desde sí mismo.
(2) Ousía, del griego οὺσία, ousía, derivado de una sustantivación del participio ὠν del verbo einai, ser. A su vez, dicho verbo procede del indoeuropeo asmi, cuya raíz as significaba vida o existencia presente. Por ello se confunde ser con existir, entendido como presencia. De esta manera la οὺσία sería el ser presente, «entidad dada en la presencia».
En la historia de la filosofía, a partir del poema de Parménides y, especialmente, a partir de Platón, designa «lo que es propio del ser», o «ser para sí mismo». Pero se deben a Aristóteles los posteriores usos de este término, donde distingue entre la prote ousía (ὄντος οὺσία) y la deutera ousía (δευτέρα οὺσία), términos que se han traducido como sustancia primera o entidad concreta, y sustancia segunda, esencia o entidad abstracta, respectivamente. En su teoría de las categorías la prote ousía (ὄντος οὺσία) es la primera de las categorías, es la entidad concreta (es el τόδε τι, el «esto concreto») o lo que propiamente es, mientras que la deutera ousía (δευτέρα οὺσία), se corresponde con el εἶδος o γένος , y designa la entidad abstracta o esencia, que se corresponde con el qué es lo que es. Mientras que lo que es (la prote ousía) nunca puede ser predicado, lo que lo determina (aquello en que consiste lo que es), siempre es el primer predicado.
Hypokeimenon (griego: ὑποκείμενον), usado como substrato material, es un término en metafísica que literalmente significa 'lo subyacente'. Este sujeto o hypokeimenon es siempre concreto y singular y, en cuanto que es lo subyacente, es donde se da la predicación. Por ello, aunque no pueda predicarse de nada, es condición de toda predicación y se vincula con la primera de las categorías o οὺσία (ousía).(3) Aristóteles, "Organon", Biblioteca Clásica Gredos.