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Sesión del 21 de diciembre de 1966
"Interludio"
Notas de lectura y comentarios
La ubicación de
las citas es indicada con paginación de la edición Paidós
Coloquio de Bonneval
1 - Coloquio
Hacia 1956, Henri Ey decide consagrar el Coloquio de Bonneval de 1960 al tema del Inconsciente. Tomando nota de los debates que hay entre el psicoanálisis, la filosofía y la psiquiatría, sobre el estatuto del inconsciente freudiano, Henri Ey invita filósofos de cierto renombre y psicoanalistas de las dos instituciones que existen tras la escisión del grupo de Lacan de la SPP y la creación de la SFP. Al respecto, decide priorizar a los psicoanalistas de la "tercera generación", relegando a sus maestros de la "segunda generación" (con la excepción de Lacan). Por la SFP participan Leclaire, Perrier, Laplanche y Pontalis, en tanto que por la SPP lo hacen Lebovici, Diatkine, Green y Stein. Los filósofos invitados son Ricoeur, Merleau-Ponty, Lefebvre, Waelthens e Hyppolite. Y los psiquiatras serán Lantéri-Laura, Follin, Blanc, Tosquelles y Angelergues.
A pesar de la referencia a Freud en la convocatoria, no deja de ser la enseñanza de Lacan aquello en torno a lo cual giran la mayoría de las discusiones en el coloquio, principalmente las referencias a la linguistica y la articulación del inconsciente con el lenguaje.
El coloquio se desarrolla entre el 30 de octubre y el 2 de noviembre de 1960, es decir, en vísperas del seminario VIII sobre "la transferencia". De hecho, ya en la primera sesión del mismo (el 16 de noviembre de 1960), Lacan refiere a dicho "encuentro" de un modo muy crítico: "recordar lo que pudo presentificar para mí cierto encuentro reciente con aquello en lo que conduce, vacío y escandaloso a la vez, esta investigación que pretende reducir una experiencia como la del inconsciente a la referencia de dos, tres, hasta cuatro modelos sociológicos — pero mi irritación, que fue grande, ha decaido y dejaré a los autores de tales ejercicios en las banalidades en las que se sienten a gusto" (1)
La referencia más explícita es a Henri Lefebvre, quien proponía cuatro modelos sociológicos del inconsciente (2), aunque la "irritación" quizás se relaciones, más que a la ponencia de Lefebvre, a las ironías del mismo (y otros) en el debate posterior a la ponencia de Laplanche y Leclaire, a propósito del papel del lenguaje en el estatuto del inconsciente.Según Roudinesco, "para Lacan, Bonneval es una prueba importante. Significa demostrarle a la IPA, en Francia, que el freudismo revisado y corregido por la linguistica tiene la condición de ciencia en forma plena" (3).
De hecho, todos los filósofos presentes testimonian de la importancia del descubrimiento freudiano para sus propios desarrollos y planteos, aunque no todos aceptan los planteos de Lacan, como es el caso de Lefebvre, recién mencionado. Sería el caso también, supuestamente, de Merleau-Ponty, a quien Pontalis le hace decir - en ese mismo debate posterior a la ponencia de Leclaire y Laplanche - "siento a veces un malestar al ver que la categoría del lenguaje lo ocupa todo" (4).La discusión proseguirá durante años, no solo por los temas en debate sino también porque al momento de la publicación de las actas de dicho coloquio, las mismas no transcribieron las ponencias efectivamente realizadas, sino las redacciones que hicieron sus autores con posterioridad (de hasta 4 cuatro años). Durante ese tiempo ocurrieron muchas cosas, entre ellas la muerte sorpresiva de Merleau-Ponty (motivo por el cual se encargó a Pontalis, la redacción, póstuma, de un "resumen" de su intervención), y la excomunión de Lacan de la IPA.
2 - La ponencia de Leclaire y Laplanche
En su ponencia conjunta, Leclaire y Laplanche dejan aclarada de quien es la redacción de cada punto, ya que tienen ciertos desacuerdos sobre los desarrollos de Lacan.
La misma fue publicada por primera vez en el número 183 de la revista "Les Temps Modernes", en julio de 1961. Lacan la menciona en la sesión del 10 de enero de 1962 del seminario IX "La identificación", donde comenta que "se interrogan sobre la ambigüedad que permanece en la enunciación freudiana concerniente a lo que ocurre cuando podemos hablar del pasaje de algo que estaba en el inconsciente y que va al preconsciente".Leclaire sostendrá la tesis del "inconsciente estructurado como un lenguaje", presentando un caso clínico basado en el sueño de un analizante.
No solo su ponencia fue impresionante sino también los desarrollos complementarios en la discusión, frente a los cuestionamientos de Green y Stein, y las críticas de Lefebvre.
Leclaire publicará en 1968 la versión definitiva de este caso, a la vez clínico y auto analítico (5)Lacan vuelve a comentar la ponencia de Leclaire y Laplanche en el seminario XI "Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis", en la sesión del 27 de mayo, en la que pondera el aporte de Leclaire ("se trata de una aplicación de mi tesis") y principalmente en la del 17 de junio de 1964, donde discute con Laplanche, señalando que, en el formalismo de fracción que resulta de marcar el lazo existente entre el significante y el significado mediante una barra intermediaria, si bien no es ilegítimo considerar que esa barra marca, en la relación del significante con el significado, la indicación de un valor en calidad de fracción en el sentido matemático del término, no debe olvidarse que "entre el significante y el significado hay otra relación, la de efecto de sentido. Precisamente, cuando se trata, en la metáfora, de destacar el efecto de sentido, no se puede nunca, sin tomar precauciones y de esa manera tan azarosa, manipular esa barra en una transformación fraccionaria" (subrayado mio) (6).
En efecto, Laplanche consideró factible transformar el cuarteto
en una fórmula de dos pisos:
para la metáfora, con lo cual asocia el significante último que viene a encarnar la metáfora con el nuevo sentido creado al usarla, y por otro lado, una yuxtaposición no muy clara de dos significantes en el inconsciente.
Ese es el primer problema ya que "no es posible que haya tales relaciones del significante consigo mismo, ya que lo propio del significante es no poder significar a si mismo sin engendrar un error lógico" (7)
Lo que ocurre es que un significante sustitutivo ha ocupado el lugar de otro significante para constituir el efecto de metáfora, mandando a otra parte al significante expulsado. Por eso, es falso "que la interpretación esté abierta a todos los sentidos, como se ha dicho, so pretexto de que se trata sólo del vínculo de un significante con otro significante" (8). La interpretación no es una significación cualquiera: "Viene al lugar de $, e invierte la relación por la cual, en el lenguaje, el significante tiene como efecto al significado. El efecto de la interpretación es el surgimiento de un significante irreductible" (9).
Lacan subraya, en contraste con los planteos de Laplanche, el trabajo de Leclaire, que "ilustra muy bien el tránsito de la interpretación significativa hacia el sin- sentido significante, cuando nos muestra para su obsesivo, la fórmula Poordjeli que une entre sí las dos sílabas de la palabra licorne (unicornio), permitiendo introducir en su secuencia toda una cadena donde se anima su deseo" (10).Lacan también aborda ese caso en el seminario XII "Problemas cruciales del psicoanálisis", en ocasión de una de las sesiones "cerradas" (la del 27 de enero de 1965), en la que invita a Leclaire a desarrollar el caso.
Y hace un par de comentarios al respecto en la sesión del 7 de abril de 1965.
Luego los menciona nuevamente, en la sesión del 1 de diciembre de 1965 del seminario XIII "El objeto del psicoanálisis", cuando dice que "no es sólo en la teoría donde se plantea la cuestión de la doble inscripción, para haber provocado la perplejidad en que mis alumnos Laplanche y Leclaire habrían podido leer en su propia escisión en la manera de abordar el problema su solución"3 - Laplanche y las relaciones entre inconsciente y lenguaje
Laplanche hace un abordaje teórico de Freud que lo lleva a una hipótesis contraria a Lacan, al formular que el inconsciente no estaría estructurado como un lenguaje sino que sería "la condición" del lenguaje.
Con cierta razón, Roudinesco señala que sus dificultades se deben a que intenta leer a Lacan "desde" Freud (a la inversa de la "relación" más habitual de leer a Freud "desde" Lacan).
En particular, Laplanche busca interrogar las diferencias entre la concepción freudiana del lenguaje de Freud y las reformulaciones de Lacan.
A partir de las discusiones sobre las inscripciones en el aparato psiquico y la diferencia entre el Triebrepräsentanz - "representante" psíquico de la pulsión - y el Vorstellungsrepräsentanz - "representante" de la representación - Laplanche se enreda con la diferencia de "categoría" entre "representaciones": la Sachvorstellung, "representación cosa" - como investidura directa de la cosa a través de huellas mnémicas - y la Wortvorstellung, "representación palabra" - asociadas a imágenes verbales. Para Laplanche, las primeras serían visuales y se inscribirían en el sistema inconsciente, en tanto que las segundas serían acústicas y concerniría al sistema preconsciente-consciente. Resulta así el sistema de doble inscripción de las representaciones: en el inconsciente y en el preconsciente-consciente.Freud batalló con estas dificultades y contradicciones para poder dar cuenta del pasaje de las representaciones de un sistema al otro.
Una manera de resolver el problema fue plantear la coexistencia de un punto de vista tópico que admite la doble inscripción, y el de un punto de vista funcional donde la transposición consiste solo en un cambio de estado de la misma representación.
Al menos asi es como lo lee Laplanche, y desde donde intentará explicar las operaciones lacanianas de la metáfora y la metonimia.Llama la atención que Laplanche no pueda dimensionar los planteos de Freud en el último capítulo del texto "Lo inconsciente" (de 1915) que es el que está analizando y debatiendo en su ponencia. El mismo lleva por título "El discernimiento de lo inconsciente", y en él Freud intenta ordenar de otro modo los problemas con la representación. Allí propone la "representación-palabra" (Wortvorstellung) y la "representación-cosa" (Sachvorstellung) como descomposiciones de una "nueva" representación, la "representación-objeto" (Objektvorstellung) (11).
Debe quedar claro que no es lo mismo "representación-cosa" que "representación-objeto". Una cosa es que la "representación-cosa" derive de las huellas de objetos y otra cosa es equiparar "representación-cosa" con esta "representación-objeto".
La "representación-objeto" está compuesta por una asociación entre "representación-cosa" y "representación-palabra" (12).Lo que pudimos llamar la representación-objeto {Objektvorstellung} consciente se nos descompone ahora en la representación-palabra {Wortvorstellung} y en la representación-cosa {Sachvorstellung} que consiste en la investidura, si no de la imagen mnémica directa de la cosa, al menos de huellas mnémicas más distanciadas, derivadas de ella. De golpe creemos saber ahora dónde reside la diferencia entre una representación consciente y una inconsciente. Ellas no son, como creíamos, diversas trascripciones del mismo contenido en lugares psíquicos diferentes, ni diversos estados funcionales de investidura en el mismo lugar, sino que la representación consciente abarca la representación-cosa más la correspondiente representación-palabra, y la inconsciente es la representación-cosa sola. El sistema Icc contiene las investiduras de cosa de los objetos, que son las investiduras de objeto primeras y genuinas; el sistema Prcc nace cuando esa representación-cosa es sobreinvestida por el enlace con las representaciones-palabra que le corresponden. (13)
(subrayados mios)Como vemos, las representaciones son inconscientes en la medida en que falte esa "asociación" entre "representación-cosa" y "representación-palabra".
Pero esto no debe entenderse en el sentido de que la "representación-cosa" sea un "signo" inconsciente y la "representación-palabra" un "signo" preconsciente. No es que las representaciones-cosa son inconscientes y las representaciones-palabra son preconscientes, y que las primeras podrían llegar a la consciencia por alguna "traducción" en términos de las segundas. Justamente, Freud inventa esa nueva "unidad" que es la "representación-objeto" para cargar sobre ella la función propia de toda representación, es decir, "representar algo para alguien", para el caso, una consciencia.
Como en este párrafo Freud solo ubica como "inconscientes" a las representaciones cosa, quizás eso pueda generar la confusión o malentendido de pensar que las representaciones palabra estarían desde siempre en el sistema preconsciente. Pero las representaciones palabra también derivan de impresiones sensoriales, "de igual manera que las representaciones-cosa" (14) y por lo tanto, también pueden ser tratadas como representaciones cosas (en particular, será inconsciente todo lo que en ella tenga relación con su materialidad sonora o visual) . Eso es lo que, justamente, pone de relieve el ejemplo de los esquizofrénicos: "ellos tratan cosas concretas como si fueran abstractas" (15), tratan las representaciones-palabra como representaciones-cosa.
Esto no es privativo de los esquizofrénicos. Encontramos un funcionamiento similar en los síntomas de los neuróticos, los sueños y las formaciones del inconsciente.
En el ejemplo de olvido de "Signorelli", el significante caído (unterdruckt), reprimido, es "signor", y en su caída, arrastra a "Signorelli". A la consciencia de Freud acuden todos los significados "asociados" a "Signorelli", es decir, todo aquello que puede entrar en asociación con representaciones palabra. Pero el nombre "Signorelli" resulta inaccesible, como si fuera una representación cosa.Con esta construcción, Freud coloca al sujeto como efecto de articulaciones entre representaciones que, por si mismas, son inconscientes, es decir, no representan nada, para nadie.
Y en esa articulación suma al mimetismo de la huella con la cosa, una operación de cifrado y significación (que es lo que llega a la consciencia) (16)Volvamos a la ponencia de Laplanche. Como dijimos antes, en su forma de articular a Freud y Lacan parece querer explicar el segundo a partir del primero, para el caso, la metáfora, en tanto esquema general de la represión primaria y secundaria, a partir de la división entre representación-cosa y representación-palabra, y la diferencia entre proceso primario y secundario.
Laplanche piensa que "el objetivo de Freud es, anstes que nada, fundar la independencia y cohesión de los dos sistemas" (17) y que "aquello que relaciona con el lenguaje es esencialmente el sistema preconsciente" (18) y el proceso secundario. Habría un lenguaje que funciona según el proceso primario, "pero es un lenguaje muy particular", no sería "el lenguaje", sino "el lenguaje de la psicosis". De ahí su mito de "un lenguaje que se desarrolla en un solo plano" o "diríamos mejor, en un solo discurso" (19).
Su aplicación a la fórmula de la metáfora lo lleva a interpretarla en simples términos de proporcionalidad:
por lo cual el significante S "ha caído a la categoría de singificado" (en tanto "significante latente").
Ubica la producción de sentido arriba de la barra, y debajo de esta, una relación de significante a significante.
Correlativamente, la parte de arriba sería lo preconsciente (con representaciones palabra) y la de abajo lo inconsciente (con representaciones cosa), simbolizando de este modo el objetivo que le atribuia a Freud de "mantener su autonomía de sistemas- correlativos sin duda, pero más aún inependientes - al preconsciente y el inconsciente" (20).Como el objeto de la represión originaria no ha sido jamás consciente, hay que suponer "un estatuto primitivo mítico" en el que la diferenciación de estos sistemas no existe todavia, que "coincide directamente con el mito de un lenguaje unilineal" (21).
El resultado es que divide la constitución del inconsciente en dos etapas.
En un primer nivel mítico de simbolización, la red de oposiciones significante caería sobre el universo subjetivo, y en un segundo nivel intervendría, bajo la forma de metáfora, la represión originaria.
Es este segundo nivel el que crearía el inconsciente y permitiría al sujeto su anclaje en un mundo simbólico.
Al primer nivel correspondería un lenguaje no verbal, de las representaciones-cosa. Y al segundo nivel, correspondería un lenguaje verbal, el de las representaciones-palabra.
En esa óptica, entonces, el inconsciente ya no resulta estructurado como un lenguaje sino que pasa a ser la condición del lenguaje ya que los significantes claves fijarían la pulsión sin tomar en su red ningún significado.
Laplanche termina así invirtiendo el planteo de Lacan de que el lenguaje es la condición del inconsciente (ya que este está estructurado como el primero).Laplanche se queda insistiendo que Freud no dispone de una concepción moderna del lenguaje, y se mantendría atado al viejo clivaje entre lo verbal y lo preverbal.
Su pretendida fidelidad al texto freudiano fracasa del mismo modo que las lecturas postfreudianas que someten esos textos a los límites de sus propios prejuicios (como acabamos de verlo con la desatención que le ha prestado al último capítulo de "Lo inconsciente")Laplanche reniega definitivamente de la tesis lacaniana del "inconsciente estructurado como un lenguaje". En su ponencia, admite implicitamente que es imposible atribuir al inconsciente una realidad linguistica manteniendo a la vez la idea de que el inconsciente sería la condición del lenguaje. O el inconsciente está estructurado como un lenguaje, y el lenguaje es su condición, o el inconsciente no está estructurado como un lenguaje y, entonces, sus mecanismos no pueden transcribirse en términos de metáfora y metonimia.
4 - El "regalo"
Al momento de publicar las ponencias del coloquio, entre 1960 y 1964 pasaron muchas cosas. En particular, la excomunión de Lacan de la IPA en 1963 y la consiguiente disolución de la SFP y creación de la Escuela Freudiana de París.
Para 1964, Lacan reemplaza su simple intervención original en el coloquio por una ponencia programática. Esto fue posible, en parte, por la invitación que recibió cada participante, de parte de Henri Ey, de revisar y corregir sus ponencias.
Incluso, hay dos versiones del texto de Lacan: la que entrega para su inclusión en las actas del Coloquio de Bonneval, y la versión definitiva, que es la que toma el título de "Posición del inconsciente" en la edición de sus Escritos (22).En ese escrito, Lacan le recrimina a Pontalis la redacción que hizo, post-mortem, de lo que habría sido la intervención de Merleau-Ponty en el debate sobre las ponencias de Leclaire, Laplanche y Stein.
Al momento de lamentar la carencia de las notas donde se hubiesen recogido los discursos realmente pronunciados, subraya "la carencia de aquél a quien sus servicios designaban para acentuar con mayor tacto y fidelidad los rodeos de un momento de combate en un lugar de intercambio, cuando sus nudos, su cultura, incluso su don de gente, le permitían captar mejor que cualquier otro las escuchas con las entonaciones. Su desfallecimiento lo inclinaba ya a los favores de la defección" (23).Enterado de estas críticas en la nueva ponencia de Lacan, Laplanche, luego de amenazar con no incluir su parte de la ponencia con Leclaire, decide agregar un post-scriptum en el que plantea: "¿cómo sorprenderse de ver al propio analista manifestar a veces una ceguera que llega a hacerle asimilar las desventuras de su personaje y los infortunios de su Yo a la orientación de su pensamiento y aun a los destinos de la verdad? Su "buena conciencia" no le dará entonces escrúpulos para que confunda la precisión teórica con el arreglo de cuentas ( ¡oh, maldito Chicago! ).¿Cabe tolerar, so pretexto de libertad, que el foro se degrade en circo y que se abra la obra colectiva a la murmuración pública?" (24)
Las referencias son claras: en cuanto al analista, recordemos que Lacan, en ese entonces era su analista; en cuanto al "arreglo de cuentas", la ruptura definitiva con la IPA ("maldito Chicago").Lacan califica esta "manifestación" (25) como lo que Freud llamaba "el regalo", o "la carta de visita", que suelen dejar los ladrones en el lugar donde han robado
Por ejemplo, Freud utiliza la expresión "grumus merdae" (polvo de mierda) en el caso del "hombre de los lobos", indicando el sentido de "burla" y "resarcimiento" que tiene: "El empleo que en nuestro caso le dio el niño de 3 1/2 años corno desafío a la gobernanta no es más que la vuelta hacia lo negativo {negative Wendung} de este primer significado de regalo. El grumus merdae que los asaltantes dejan en el lugar del hecho parece significar ambas cosas: la burla y un resarcimiento de expresión regresiva. Siempre que se ha alcanzado un estadio superior, el anterior puede seguir hallando empleo en el sentido degradado negativamente. La represión {esfuerzo de desalojo} se expresa en la relación de oposición" (26).Notas
(1) Jacques Lacan, Seminario VIII "La transferencia", Editorial Paidós, página 15.
En francés: "rappeler ce qu'a pu présentifier à mes yeux telle rencontre récente de ce à quoi aboutit de vain, de scandaleux à la fois, cette sorte de recherche qui prétend réduire une expérience comme celle de l’inconscient à la référence de deux, trois, voire quatre modèles dits sociologiques, mon irritation qui fut grande je dois dire est tombée, mais je laisserai les auteurs de tels exercices aux pont aux ânes qui veulent bien les recueillir", Editions du Seuil, página .(2) Henri Ey, Actas del VI° Coloquio de Bonneval, "El inconsciente", Siglo XXI editores, páginas 375 y siguientes
(3) Elizabet Roudinesco, "La batalla de los cien años", Editorial Fundamentos, Tomo II, página 302
(4) Henri Ey, Actas del VI° Coloquio de Bonneval, "El inconsciente", Siglo XXI editores, página 148
(5) Serge Leclaire, "Psychanalyser. Essai sur l'ordre de l'inconscient et la pratique de la lettre" Editorial Seuil, traducción castellana "Psicoanalizar. Un ensayo sobre el orden del inconsciente y la práctica de la letra". .
(6) Jacques Lacan, El seminario Libro XI, "Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis", Editorial Paidós, página 256
(7) Idem, página 257
(8) Idem
(9) Idem, página 258
(10) Idem.
(11) "Objektvorstellung": el objeto como "Objekt" tiene el sentido del objeto construido en el proceso del conocer, y no como "Gegenstand" , cuyo sentido es "lo que está ahí enfrente".
"Object" tampoco es "Sache" ni "Ding"(12) Incluso, las eventuales confusiones entre ambas que podrían surgir de la lectura del Apéndice C de este texto de Freud, son aclaradas por Strachey, quien señala: "Lo que aquí [por el Apéndice] llama «representación-objeto» {Obiektvorstellung} es lo que en «Lo inconsciente» denominaría «representación-cosa» {Sachvorstellung}, mientras que lo que allí designaría «representación-objeto» denota una combinación de la «representación-cosa» y la «representación-palabra», a la cual no le da ningún nombre específico en este pasaje"
(13) Sigmund Freud, "Lo inconsciente", Obras Completas, Tomo XIC, Editorial Amorrortu, páginas 197/8
(14) Idem, página 199
(15) Idem
(16) No es lo mismo el significado del signo que la imagen mental del objeto
(17) Jean Laplanche y Serge Leclaire, "El inconsciente, un estudio psicoanalítico", incluido en Actas del VI° Coloquio de Bonneval, "El inconsciente", Siglo XXI editores, página 108
(18) Idem, página 118
(19) Idem, página 119
(20) Idem, página 122
.(21) Idem, página 123
(22) Angel de Frutos Salvador, "Los Escritos de Jacques Lacan. Variantes textuales", Editorial Siglo XXI, para "Posición del inconsciente" ver páginas 257 a 283
(23) Jacques Lacan, "Posición del inconsciente", Escritos 2, Editorial Siglo XXI, página 793
(24) Henri Ey, Actas del VI° Coloquio de Bonneval, "El inconsciente", Siglo XXI editores, página 95
(25) Sorprendentemente, las traducciones tanto de ALI como de RP asocian esta "manifestación" a un fragmento del prefacio de Henri Ey, en la que indica el error en que podrían haber caído algunos en suponer que la libertad de pensamiento que ha otorgado pudiera implicar que habría "permitido convertir este Simposio en un circo".
El opúsculo distribuido por Lacan no incluye ese prefacio de Ey, su "primera página" arranca con la ponencia de Laplanche y Leclaire, precedida del post-scriptum de Laplanche. Es a esa "manifestación" a la que se refiere Lacan en la página ALI-85, y que confirma en la página ALI-87 cuando aclara que "el galante hombre cuya firma se encuentra debajo de lo que llamé "el regalo", escribe: "¿Cabe tolerar, so pretexto de libertad, que el foro se degrade en circo?". Esa pregunta está en el post-scriptum de Laplanche, incluido al comienzo de su texto.(26) Sigmund Freud, "De la historia de una neurosis infantil", Obras Completas, Editorial Amorrortu, Tomo XVII, página