Clínica y Psicoanálisis

Comentario sobre "La Verneinung" (x)

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Michel Sauval - El "afecto" del analista

La vez pasada ubicamos rápidamente en los textos de Freud a la Verleugnung y la Verwerfung.
Y para hoy quedamos en trabajar mas en detalle el texto de Freud sobre la Verneinung.

Este texto es de 1925, es decir, posterior a la segunda tópica. No obstante, a partir de él vamos a tener que remitirnos a varios artículos de 1915 sobre metapsicología, en particular los artículos sobre "La represión", sobre "Lo inconsciente", y sobre "Pulsiones y sus destinos". Estos textos de 1915 los vamos a ver en detalle en próximas reuniones, pero hoy vamos a tener que referirnos a ellos, aunque sea brevemente.

 

Negación y represión

Freud comienza planteando la situación particular en que algunos analizantes producen sus ocurrencias en el trabajo analítico.
El analizante produce un enunciado negado, algo de la forma "no-p" donde "p" puede ser cualquier proposición del tipo, por ejemplo, "tengo ese propósito", "es tal persona", etc.

Freud señala que la interpretación consiste, en ese caso, en prescindir del "no" y en "extraer el contenido puro de la ocurrencia".
El paciente dice es "no-p", y Freud le retruca : entonces es "p" !!
Cuando uno lee estas cosas siempre aparece la cuestión de cómo sabe el analista cuando se trata de un "p" que corresponde a un material reprimido y cuando se trata de un "p" cualquiera, puesto que tampoco se trata de transformar "todo" enunciado de la forma "no-p" a la forma "p". Sino estaríamos en la misma.

Pero no nos vamos a meter con este problema por ahora. Admitamos la validez de la situación en que el "p" en cuestión es la ocurrencia, la conexión significante que corresponde al caso.
Lo que a Freud le llama la atención es el hecho de "un contenido de representación o de pensamiento reprimido puede irrumpir en la conciencia a condición de que se deje negar"
(1) . Razón por la cual, esa negación puede ser considerada como "un modo de tomar noticia de lo reprimido"(2) .

Pero lo interesante de todo esto es que esta negación "en verdad, es ya una cancelación (aufhebung) de la represión, aunque no, claro está, una aceptación de lo reprimido"(3) .

¿Cual es la diferencia entre "cancelación de la represión" y "aceptación de lo reprimido" ?

Hay un punto donde este problema se junta con otros problemas ya analizados por Freud. En efecto, en este artículo sobre la Verneinung, Freud señala que "con ayuda de la negación es enderezada solo una de las consecuencias del proceso represivo, a saber, la de que su contenido de representación no llegue a la conciencia. De ahí resulta una suerte de aceptación intelectual de lo reprimido con persistencia de lo esencial de la represión. En el curso del trabajo analítico producimos a menudo otra variante, muy importante y bastante llamativa de esa situación. Logramos triunfar también sobre la negación y establecer la plena aceptación intelectual de lo reprimido, a pesar de lo cual el proceso represivo mismo no queda todavía cancelado"(4) .

Con lo cual el problema de la negación empalma con la cuestión del estatuto mismo de la división del sujeto : si lo reprimido puede pasar de ser inconsciente a consciente sin que por eso desaparezcan los efectos de la represión, ¿en que consiste la represión?, ¿cual es el estatuto del inconsciente?

Este es un tipo de problema abordado por Freud desde mucho antes. En particular, y como lo mencionáramos en la reunión pasada, en el artículo sobre "Lo inconsciente" donde Freud señala que el hecho de comunicarle "a un paciente una representación que él reprimió en su tiempo y hemos logrado colegir, ello al principio en nada modifica su estado psíquico" (5). Es decir, hacer consciente lo inconsciente no resuelve forzosamente el problema de la represión. "El paciente tiene ahora la misma representación bajo una doble forma en lugares diferentes de su aparato psíquico" (6), lo cual lleva al problema de si hay o no doble inscripción de las representaciones, que, de última, es el problema de donde, o a partir de que, fundamentar la escisión psíquica entre consciente e inconsciente.

La pregunta es : ¿como es posible que una representación que dejó de ser inconsciente siga teniendo efectos como si siguiera siendo inconsciente ? En otros términos : ¿que relación hay entre el sujeto y la conciencia ?, ¿o entre el sujeto y lo que él mismo dice ? ¿Cual es el fundamento del inconsciente si no se trata solo del distingo entre consciente e inconsciente? ¿En qué consiste la represión ? ¿ En que consiste esa división subjetiva que primeramente vislumbramos como una división entre manifiesto y latente, es decir, consciente e inconsciente ?

La respuesta que demos a este tipo de preguntas elementales son las que definen la dirección de la cura. Como ven, arrancamos desde el comienzo de todo, desde el aspecto descriptivo del inconsciente. Pero esto tiene un matiz importante, porque a veces la terminología cambia pero los problemas siguen siendo los mismos. Y el "sustituto" terminológico, tanto en tiempos de Freud como en los actuales, de pensar al inconsciente reducido a su estatuto descriptivo es pensarlo como pura "ignorancia". Y reducir el inconsciente a la simple latencia de algo es lo mismo que pensar al inconsciente como un "no saber" equivalente a una falta "reparable" por el "saber" del analista, mas precisamente por la "docencia" del mismo.

¿Cómo pensar entonces un inconsciente que no sea solo una forma mas de no-saber como "ignorancia" ? ¿Acaso "levantar las represiones" es una cuestión de "conocimiento" ? Porque si se trata de conocimiento, insisto, rápidamente se plantea el problema de ... ¿conocer qué?, lo cual ubica al analista como teniendo la respuesta, es decir, el que "sabe", al mas puro estilo de la relación médica.

Bien, no nos vayamos por las ramas, volvamos al texto sobre la Verneinung.

Tenemos un contenido de representación "p" que accede a la consciencia en la medida en que es negado, es decir, que figura en el enunciado como "no p".

La negación, dice Freud, es una cancelación de la represión, pero no una aceptación de lo reprimido.
Volvemos a la cuestión de ¿cual es la diferencia entre cancelar la represión y aceptar lo reprimido?

En el renglón siguiente Freud indica que esto testimonia "cómo la función intelectual se separa del proceso afectivo". ¿Cabe entonces asociar la cancelación de la represión con la función intelectual y la no aceptación de lo reprimido con el proceso afectivo ?

La represión es el proceso por el cual al retoño de lo reprimido se le sustrae la investidura de modo de impedir su acceso a la conciencia.

Por lo tanto, la "cancelación de la represión" indicaría la cancelación de este proceso, la representación tiene permitido el acceso a la conciencia. Y la no "aceptación de lo reprimido" requiere plantear la pregunta acerca de "lo reprimido" como algo diferente a la representación que hasta ese momento no tenia permitido el acceso a la conciencia y que ahora lo ha obtenido, vía el agregado de la negación.

Dado que la represión es un proceso selectivo, no podemos en ningún momento decir que algo está reprimido si no es en relación a otras representaciones.

No hay representaciones reprimidas por si mismas, sino por sus nexos con otras. Ergo, lo único que está siempre y realmente reprimido es lo reprimido fundamentalmente. Y esto es lo que estaría asociado al proceso afectivo, puesto que en el punto de la represión primordial, recordemos, tenemos planteada la cuestión de la fijación de la pulsión.

Aceptar lo reprimido, entonces, implicaría una modificación al nivel del proceso afectivo, es decir, al nivel de la fijación pulsional, en tanto que una cancelación de la represión implicaría solo una cancelación del proceso puntual que impedía el acceso a la conciencia de cierto contenido de representación en particular. Pero esa "cancelación" no elimina el núcleo de lo reprimido constituido por la fijación pulsional en el momento constitutivo de la represión primaria, ni el mecanismo en sí de desplazamiento del monto de afecto hacia otras representaciones.

Por eso Hyppolite sugerirá, en el Seminario de Lacan, distinguir siempre entre la "negación" y la "actitud". Esto es, distinguir entre el nivel del enunciado y el nivel de la enunciación. A nivel del enunciado algo se hace presente, sin que por ello la actitud, es decir, la enunciación, modifique su posición respecto de lo reprimido

Pero volvamos al texto de Freud. Un poco mas adelante encontramos los términos en forma invertida. Freud dirá ahora que "resulta una suerte de aceptación intelectual de lo reprimido con persistencia de lo esencial de la represión". O también, unos renglones mas adelante, que logramos "establecer la aceptación intelectual de lo reprimido, a pesar de lo cual el proceso represivo mismo no queda todavía cancelado".

Entonces, la "cancelación de la represión" de los primeros párrafos es equivalente a la "aceptación intelectual de lo reprimido" de estos últimos, y la "no aceptación de lo reprimido" de los primeros párrafos el equivalente a la "persistencia de lo esencial de la represión", a la no cancelación del "proceso represivo mismo" de estos últimos.

Desde el punto de vista de la represión, respecto de lo reprimido, siempre importa el destino, por un lado de la representación, y por el otro del monto de afecto.

Cuando Freud dice "cancelación de la represión" en los primeros párrafos de la Verneinung, o "aceptación intelectual de lo reprimido" en los subsiguiente, a lo que se esta refiriendo es al destino que tenía cierta representación : la misma deja de estar inhibida de acceder a la conciencia, accede a la misma bajo la forma de un enunciado negativo. Este carácter negativo del enunciado, como dice Freud, es la marca que queda del origen reprimido de esa representación.

"El juicio adverso (Verurteilung) es el sustituto intelectual de la represión, su "no" es la marca de ella, su certificado de origen, como el Made in Germany"(7) . A semejanza de lo que dice Lacan del "ne" expletivo, este "no" del juicio adverso sería la marca de la negación, que baja de la enunciación al enunciado, la marca de la posición de la enunciación. ¿Rastros en el enunciado de la posición de la enunciación?

La representación ha llegado a la conciencia. Pero "lo esencial de la represión" es el divorcio original entre representación y afecto. Esto implica que, por mas que un retoño de lo reprimido acceda a la conciencia, si lo esencial de la represión perdura es que el divorcio perdura. La cancelación del proceso represivo mismo requiere de la cancelación de este divorcio original. Pero esto abre la pregunta acerca de donde está la representación que debe reunirse con el afecto, y como se realizaría esa reunificación.
La represión propiamente dicha, con su sustracción de afecto respecto de los retoños de lo reprimido no hace mas que reproducir al infinito este divorcio estructural y originario.

En síntesis, todo el artículo sobre la Verneinung gira entorno a una discriminación interna al concepto de represión, remontando el problema de la escisión del sujeto a una cuestión mas esencial, o fundamental, que la represión propiamente dicha y el levantamiento de una u otra de estas represiones particulares y selectivas.

Lo cual reenvía a la diferenciación entre represión propiamente dicha y represión primaria. La Verneinung viene a retomar ciertos problemas relativos a este momento constitutivo del inconsciente, es decir del sujeto.

Y lo interesante será articular lo planteado por Freud en el artículo sobre "La represión" con lo que plantea en este artículo.

 

Atribución y existencia

El meollo de la cuestión de la constitución del sujeto, del estatuto de lo inconsciente, que en 1915 se plantea en torno al problema de la represión primordial y la fijación pulsional, nos conduce, siguiendo a este Freud de 1925, al problema del juicio y la relación del mismo con las pulsiones.

La función del juicio es la de, por un lado atribuir o desatribuir, y por el otro admitir o impugnar la existencia. La cuestión del juicio nos plantea el problema del origen.

Freud retoma en este texto sobre la Verneinung, cosas ya desarrolladas en textos anteriores, como por ejemplo en "Pulsiones y sus destinos". Estos problemas respecto del origen plantean los "mitos" sobre la constitución del sujeto.
En este caso se trata de las relaciones entre el yo de placer original y el yo de realidad posterior. Y el problema con este planteo freudiano es que aquí se mezcla la cuestión del narcisismo.

Tratemos de ordenar un poco las cosas, cada una en su nivel.

Freud tiene una posición totalmente diferente a la de la filosofía tradicional. Colocar el juicio de atribución antecedentemente al de existencia, tiene una consecuencia fundamental : barre con todas las discusiones acerca de la falsedad o verdad, en términos de exactitud, de las representaciones respecto de las cosas.

La filosofía tradicional, desde Platón en adelante, se debate entre una forma u otra del planteamiento de este mismo problema: ¿donde ubicar a "lo verdadero"? O, en términos mas Heideggerianos, donde ubicar al fundamento de los entes. Y esto, básicamente, no deja de ser un juicio de existencia, en el sentido de poder definir lo que existe como cosa verdadera y como fundamento para todo juicio posterior acerca de la validez o no de la cualquier percepción o representación. El juicio de existencia, en ese sentido, para la filosofía, debe ser primero. En términos de Heidegger, esta es la estructura onto-teológica de toda metafísica.

Para Freud, en cambio, lo primero no es si algo existe o no, sino si algo me gusta o no. El sujeto se constituye a partir de una atribución. Esta es una posición claramente materialista : la presencia de las marcas de la percepción no está en discusión. El punto de partida no es una especulación idealista acerca de la validez de las representaciones. Un sujeto es el efecto de un conjunto de marcas materiales y no una entidad espiritual que se debate entre los engaños de los sentidos. Y el sujeto se constituye en una atribución respecto de estas marcas.. Sin un sujeto que atribuya no hay nada.

Es por eso que el psicoanálisis es un producto histórico de la modernidad. Sin descartes y el sujeto moderno que la operación del cogito constituye, no habría psicoanálisis. La operación cartesiana ubicar al ser, bajo la forma de la certeza, del lado del sujeto. Toda la operación de la duda, del cogito, implica un barrimiento del ser de las cosas. El sum, en ese sentido es el resto de esta operación de vaciamiento del ser. La única certeza que queda, queda del lado del sujeto. Y esta es, inclusive, la condición para la mismísima existencia de Dios.

La operación freudiana tiene algo de similar en cuanto que ubica el punto de partida en ese punto de certeza subjetivo, asociado en su caso a un juicio de atribución. Esto es importante, entre otras cosas porque, si de alguna manera el fin de la cura analítica implica tener que remontarnos hasta cierto punto de origen, se dan cuenta que todas aquellas escuelas cuya dirección de la cura se guíe por la primacía del juicio de existencia van a contramano de la posición freudiana. Para Freud, el punto de origen no es un juicio exacto sobre lo verdadero de las cosas, sino un juicio de atribución relacionado al placer y displacer. No se trata de un juicio sobre la adecuación de la representación a la cosa. Se trata del principio de placer.

Conviene, ahora, que pongamos cuidado con el problema que señalamos al principio, respecto de la mezcla de estas consideraciones con la cuestión del narcisismo

Primero está la oposición entre lo "bueno" y lo "malo", asociada a la cuestión de la atribución. Y a esto, Freud le superpone una división entre un "adentro" y un "afuera".

"El yo-placer originario quiere, como lo he expuesto en otro lugar (Pulsiones y sus destinos), introyectarse todo lo bueno, arrojar de si todo lo malo. Al comienzo son para él, idénticos, lo malo, lo ajeno al yo, lo que se encuentra afuera"(8) .
La relación entre lo "bueno" y lo "malo" deviene en la relación entre "yo" y "no-yo" (todos los "no-p" derivarían de este originario "no-yo" !!!!! ).

Pero este reparto entre el "adentro" y el "afuera" corresponde a una lógica de lo imaginario, implica el registro del narcisismo, una relación dual, en espejo.

Enseguida vamos a ver esto.

Pero primero terminemos con estos párrafos de Freud. A continuación aborda la cuestión del yo-realidad, que viene a posteriori del yo-placer, y es, de algún modo, al que se asocia el juicio de existencia. Al respecto dice Freud : "el fin primero y mas inmediato del examen de realidad (de objetividad) no es, por tanto, hallar en la percepción objetiva (real) un objeto que corresponda a lo representado, sino reencontrarlo, convencerse de que todavía está ahí" (9)

Esto porque "todas las representaciones provienen de percepciones". El punto capital en esto radica en que estas "percepciones" no fueron inicialmente ordenadas mas que por el criterio del principio de placer. Cada vez que se plantea el problema de la existencia debemos recordar que esta es una verificación en términos del re-hallazgo de un objeto de placer o de displacer.
Es importante que perciban la dimensión de lo que dice Freud : no se trata de un juicio sobre la adecuación de la representación a la cosa, donde la cosa sería "lo verdadero". Se trata de un "reencuentro" del objeto juzgado inicialmente como bueno o malo. Sin la atribución primera no habría base para el juicio de existencia.

Si recuerdan el "Proyecto de psicología para neurólogos", la alucinación de la experiencia primaria de satisfacción, y el proceso desiderativo asociado a la misma, de lo que se trata en el juicio de existencia es de juzgar lo que se encuentra "afuera" en relación a esta experiencia primera de satisfacción. Por esto es que podemos decir cosas como que en cada uno de los partenaires amorosos o sexuales de cada sujeto, lo que allí se juega es el reencuentro de los personajes edípicos (como lo dice Freud en "Tres ensayos …").

La cuestión es justamente, qué tipo de objeto es el que esta en juego en este "reencuentro".

Ahora bien, solo se puede "reencontrar" lo que se ha "perdido". Por lo tanto la base del juicio de existencia lo constituye una atribución a la que va asociada la perdida de un objeto.

Todo esto está sintetizado en el siguiente párrafo de Freud : "El juicio nos abre acaso, por primera vez, la intelección de la génesis de la función intelectual a partir del juego de las mociones pulsionales primarias. El juzgar es el ulterior desarrollo acorde a fines de la inclusión (Einbeziehung) dentro del yo o la expulsión (Austossung) de él, que originariamente se rigieron por el principio de placer"(10) . El yo se constituye a partir de este juego de inclusión/exclusión regido por el principio de placer. "La afirmación (Bejahung), como sustituto de la unión, pertenece al Eros, y la negación, sucesora de la expulsión (Austossung), a la pulsión de destrucción"(11)

En torno a este par Bejahung - Austossung giraran varios desarrollos del primer Lacan.

Pero vamos, primero, a analizar un par de páginas del Seminario XI "Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis", en particular las páginas 248 y 249 de la edición castellana de Paidos, correspondientes a las páginas 217 y 218 de la edición francesa de Seuil, para terminar de ver la cuestión de la inmixión del narcisismo en todo esto.

En estas páginas Lacan propone un esquema para pensar este "adentro" "afuera" que se articula al juicio de atribución primero.
Este esquema, que Lacan titula "la prueba por el objeto a", es el siguiente :

El ICH, el campo representado por el circulo de la izquierda, es el aparato que tiende a la homeostasis, el "yo" al que hace referencia Freud.

"El Lust, por su parte, no es un campo propiamente dicho, sino lisa y llanamente un objeto, un objeto de placer que , como tal, se refleja en el yo. Esta imagen en espejo, ese correlato bi-unívoco del objeto es precisamente el Lust-Ich purificado del que habla Freud, es decir, la parte del Ich que se satisface con el objeto como Lust
El Unlust, en cambio, es lo que sigue siendo inasimilable, irreductible al principio del placer. A partir de esto, dice el propio Freud, se constituirá el no-yo. El no-yo se sitúa, nótese bien, dentro del círculo del yo primitivo, hace mella en él, aunque el funcionamiento homeostático logre nunca reabsorberlo. Allí está el origen de lo que encontraremos mas tarde en la función del objeto malo, como se lo llama
"
(12) .

Transcribo extensamente estos dos párrafos pues me parece que son por demás claros y precisos.

En las relaciones "adentro" - "afuera" que plantea Freud debe tenerse presente la inmixión del narcisismo. La clave de este último consiste en que Freud, en 1914, convierte al yo en un objeto propio de la libido. Un objeto que, a diferencia del objeto de la pulsión, se presenta como un objeto "totalizado", "unificado".

Pero esto no transporta el conflicto a la relación entre el yo y el objeto : el conflicto seguirá siendo entre el yo y la pulsión. Esto es importante porque el resultado de ello es que la reversibilidad entre el yo y el objeto nunca será total. Algo, en esta reversibilidad, se presenta como irreversible. Se trata de un resto que se remonta a la originaria investidura del yo, a aquel "nuevo acto psíquico" necesario para que el narcisismo se constituyera. El yo del narcisismo sigue escindido pues un vasto número de pulsiones autoeróticas (por ende, anteriores lógicamente al narcisismo) no entran en esta síntesis que intenta duplicar al yo en el objeto de amor.

Este resto tiene la dimensión de hueco, y se articula al objeto de la pulsión.

Por eso Lacan subraya que "lo que estructura el campo del placer ofrece ya una incipiente articulación posible de la alienación", tal como lo ejemplifica el esquema.

La cita de Freud que indicáramos anteriormente donde decía que el yo-placer (Lust-Ich) originario quiere "introyectarse todo lo bueno, arrojar de sí todo lo malo", no divide los campos en dos regiones especulares y reversibles, sino que, al diferenciarse el Lust-Ich (yo-placer), al mismo tiempo "cae el Unlust (lo "malo", lo "displacentero") fundamento del no-yo" (13). Este Unlust, como lo señalaba la cita de Lacan, "se sitúa dentro del círculo del yo primitivo".

Lo perteneciente al registro del Unlust se inscribe en el yo como "no-yo", el cual se diferencia como cuerpo extraño : "fremde Objekt"

De este modo se produce, en este estadio primitivo, esa cercenadura que Lacan subraya, a la altura del Seminario XI, en la dialéctica del sujeto respecto del Otro.

Su fórmula es "no hay bien sin mal, no hay bien sin sufrimiento", donde este "no … sin" es el "pas … sans" al que asociara, en el Seminario XIV, la relación con la causa.

Concluye Lacan, en esa clase del Seminario XI, que "la dialéctica del inconsciente del sujeto no puede limitarse a la referencia del campo del Lust, a la imagen de los objetos benéficos, benévolos, favorables, pues hemos encontrado cierto número de objetos que, a fin de cuentas, no sirven para nada. Son los objetos a, el pecho, las heces, la mirada, la voz"(14) .

Volvamos entonces al par ….

Bejahung y Austossung

Recordemos lo que señalábamos la vez pasada en cuanto a cómo Lacan abordaba la cuestión de la Austossung.

Decíamos que Lacan combinaba la Austossung del texto sobre la Verneinung, con la "cancelación (das aufgehobene) adentro" que "retorna desde afuera" del caso Schreber, con la Verwerfung del Hombre de los Lobos, donde el sujeto "no quiere saber nada de la castración en el sentido de lo reprimido".

Veamos ahora como se articula a esto la Bejahung. Para ello, recordemos que esta relación entre Bejahung y Austossung es uno de los ejes del comentario que hace Hyppolite en el Seminario de Lacan sobre este texto de Freud.

Siguiendo la enseñanza de Lacan, lo que ubica Hyppolite en esta Bejahung, es una primera simbolización. Lo primero que hay es el significante, lo simbólico, y la realidad es lo que viene a ordenarse en función de la acción de este mundo simbólico. Esto es muy cercano a lo que dice Freud respecto del juicio de atribución : lo que hay primero son marcas, en relación a las cuales el sujeto se ubica, no en función de su adecuación con la cosa, sino en función del principio de placer. Por lo tanto la Bejahung es esta primera simbolización, esta estructuración primera a partir de lo simbólico. La realidad se reencuentra y ordena luego, a partir de estas marcas, de este primer significante. La Bejahung es esta primera estructuración simbólica. Y para este primer Lacan, puesto que el sujeto es un efecto de lo simbólico, sin esta Bejahung no hay advenimiento del sujeto al ser. El ser del sujeto es un ser simbólico.

El problema es ¿qué pasa con lo rechazado, con lo Austossung ?

Una lectura del primer Lacan, la mas clásica, es que eso que queda fuera, se constituye como un real externo al sujeto. Tan externo como puede testimoniarlo la pasividad del Hombre de los Lobos en el momento de la alucinación del dedo cortado. Ese es, justamente, el detalle clínico que subraya Lacan en su respuesta al comentario de Hyppolite sobre el texto de la Verneinung, respecto de ese momento del historial de Freud. Subraya la paralización, la abolición subjetiva : "no es solo un estado de inmovilidad en lo que se hunde, sino una especie de embudo temporal de donde regresa sin haber podido contar las vueltas de su descenso y de su ascenso" (15) Ese es el detalle clínico que, para Lacan, da cuenta del estatuto de lo que en esa alucinación retorna: un real exterior al sujeto, un retorno ante el cual el sujeto no tiene nada ni que decir ni que hacer. Es un retorno por fuera de la simbolización.

Sin embargo esta exterioridad no puede ser absoluta, sino la alucinación no hubiera siquiera existido. Si hay un retorno ( y el solo hecho de que este estructurado en términos de un dedo cortado y otras cuestiones significante así lo implican ) ello requiere de cierta relación al sujeto.

Si subrayamos la lectura a partir del esquema Lambda, solo tenemos la dialéctica simbólica en relación a la inercia imaginaria. Y lo real ni figura, porque en este sentido, lo que importa de lo real es lo que entró en la simbolización primaria. Lo que haya quedado Austossung queda fuera.

El problema con esta lectura es que se pierde la dimensión de la causa. Y esto es algo fundamental para entender a qué tipo de dialéctica hay que referirse en psicoanálisis. Por eso en los textos del primer Lacan tienen suma importancia todas las referencias a la muerte como ese término heterogéneo a esta articulación imaginario/simbólica. Aún en el texto mas rigurosamente "simbólico" como es "El mito individual del neurótico", donde Lacan analiza el caso del Hombre de las Ratas con la grilla LeviStraussiana, ahí queda subrayada también la función de ese cuarto elemento, heterogéneo, que es la muerte, y que hace que el ciclo de las repeticiones no se cumpla sino es "al precio de una neurosis".

Por eso, también en la respuesta al comentario de Hyppolite Lacan va a decir que "lo afectivo en el texto de Freud se concibe como lo que de una simbolización primordial conserva sus efectos hasta en la estructuración discursiva. Pues esta estructuración, llamada también intelectual, está hecha para traducir bajo forma de desconocimiento lo que esa primera simbolización debe a la muerte" (16).

Lacan dice "lo que de una simbolización primordial", es decir que no es todo, es algo que es una parte. Luego sigue con que "conserva sus efectos". Si es algo que conserva sus efectos, quiere decir que "tiene" efectos, quiere decir, que tiene cierta dimensión de causa, al menos respecto de dichos efectos.

Esos efectos incluyen hasta "la estructuración discursiva". Pero eso que produce estos efectos es "lo afectivo", en tanto que parte de la simbolización primordial.. Esto afectivo tiene entonces valor de causa para toda una serie de efectos a nivel simbólico.
Por otra parte, esta estructuración discursiva "está hecha para traducir bajo forma de desconocimiento lo que esa primera simbolización debe a la muerte". Lo que hace lo simbólico es traducir lo que esa primera simbolización debe a la muerte, pero bajo forma de desconocimiento. ¿Que le debe la simbolización a la muerte?

Recuerden el párrafo de "La cosa freudiana" que analizamos el año pasado. En él teníamos que "el signo primordial de la exclusión" era ese signo que falta en el aparato algorítmico de la lógica simbólica, no obstante lo cual demuestra en ella algo: su insuficiencia dialéctica. Un signo que, aún faltando, demuestra cosas al nivel de ese lugar donde falta.

El asunto es cómo algo colocado en forma heterogénea al significante puede, o no, ser atrapado al nivel del significante.
En términos freudianos : la única manera de cancelar el proceso represivo sería reunir el afecto y la representación.
Los obstáculos en la cura analítica resultan de que, si esta es una búsqueda de la causa, nos encontramos con que no toda la causa es homogénea al significante. Y el problema es como abordar esa causa que no es homogénea al significante.
La principal consecuencia que tiene esta heterogeneidad de parte de la causa con el significante es que en psicoanálisis, entonces, no se trata de "conocimiento".

Notas

(x) Fragmentos de clases dictadas en abril de 1995. Publicado en el número 3 de la revista Acheronta

(1) S. Freud, "La negación", Obras Completas, Ed. Amorrortu, Tomo XIX, pág. 253

(2) Ídem

(3) Ídem, pág. 253/4

(4) Ídem, pág. 254

(5) S. Freud, "Lo inconsciente", Obras Completas, Ed. Amorrortu, Tomo XIV, pág. 171

(6) Ídem

(7) S. Freud, "La negación", O.C., Ed. Amorrortu, Tomo XIX, página 254

(8) Idem, páginas 254/5

(9) Ídem, pág. 255

(10) Ídem, pág. 256

(11) Ídem

(12) J. Lacan, Seminario XI (1964), "Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis", Ed. Paidos, página 248

(13) Idem, Página 249

(14) Idem, página 250

(15) J. Lacan, "Respuesta al comentario de Jean Hyppolite sobre la Verneinung de Freud", Escritos I, Ed. Siglo XXI, pág. 375

(16) Ídem, pág. 368

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