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Sesión del 26 de abril de 1967
"De la verdad al goce"
Notas de lectura y comentarios
La ubicación de
las citas es indicada con paginación de la edición Paidós
"Diada sexual"
1 - Unidad de medida y objeto a
Lacan retoma el esquema donde tenemos el a, y los dos segmentos 1, calificables del Uno y el Otro. El Otro en el sentido del lugar donde se articula la cadena significante y lo que esta soporta como verdad.
Estos son los términos de la "diada esencial", donde ha de forjarse el drama de “la subjetivación del sexo” (245).
“Esencial”, no en el sentido de "lo que es", sino en el sentido del "wesen" de Heidegger (1), es decir, el proceso o la manera en la que algo "se manifiesta" o "llega a ser". Heidegger redefine Wesen no como una sustancia permanente, sino como el "modo de desocultamiento" de algo. Wesen está ligado al concepto de Ereignis (acontecimiento), indicando un proceso dinámico en lugar de una entidad estática.
A precisar aquí como “la economía del inconsciente”, el “proceso primario” (246)
Si su tesis inicial es que “no hay metalenguaje”, y la lógica es lo permite extraer del lenguaje "los lugares y puntos donde el lenguaje habla de él mismo" (246).
Dos referencias de lectura. Por un lado el “Sofista”, en tanto verificación de esta formulación de la lógica. Por el otro, la “Introducción a la metafísica” de Heidegger que, partiendo del “Sofista”, se extravaría al dar la sola consigna de un retorno a Parménides y Heráclito al nivel del metadiscurso inmanente al lenguaje, lo que no es un metalenguaje, sino lo que Lacan llama lógica. Así se diferencia del procedimiento etimologizante, cuyas fórmulas presocráticas hace revivir Heidegger, prefiriendo la senda abierta por el “Sofista”, al menos en el sentido de no plegarse a la prohibición de hablar del “no-ser” que plantea Parménides en su “Poema” (2).
Los psicoanalistas deben llegar a concebir la naturaleza de esa "escoria del ser", esa "piedra arrojada", que deviene "piedra angular", que es el objeto a.
Ese objeto es un “producto” de la operación del lenguaje, en el sentido en que el “producto” está necesitado de “la dimensión del trabajo” (ἔργον [ergon]) (248).Se trata de repensar la lógica a partir del objeto a, en tanto el objeto a es el analista en su “núcleo esencial”, y por ello es lo que le permite salir del delirio de la “esfera celeste del sujeto del conocimiento” (248), es decir, de la suposición fantasmática del sujeto de la filosofía y la ciencia aristotélica. Esto también explica por qué, en psicoanálisis, se suele partir del niño, ya que el objeto a es el niño metafórico del Uno y el Otro, nacido como "desecho de la repetición inaugural, la cual, para ser repetición, exige esa relación del Uno al Otro, repetición de la que nace el sujeto" (248).
El Uno es simplemente la entrada en juego de la operación de darle medida y valor a a. Operación del lenguaje que constituye el intento de reintegrar ese a en ese “universo del lenguaje” que, como ya vimos, no existe. Que no existe, justamente, por causa de la existencia del objeto a como efecto. Tenemos entonces una operación contradictoria y desesperada en la que solo la existencia de la aritmética nos aseguraría que la empresa sea fecunda. Veamos cómo se presentan las cosas en el comienzo de esta tentativa.
¿Qué quiere decir que (1 + a) = (1 / a) ?
Esta fórmula, que recubre al inconmensurable más grande (el número de oro), hace funcionar al objeto a como inconmensurable en su referencia al sexo. A ese título se inscribe el Uno (el sexo y su enigma) encargado de recubrirlo.
Pero para que podamos hacer entrar la noción matemática de proporción, es necesario que el 1 esté escrito también en el denominador del primer término de la fórmula, así:
Es del acercamiento del 1 al a que esperamos ver surgir algo.
2 - Metáfora de la diada sexual
Si ponemos que 1 "representa" a a (como significante / significado), y recordamos la fórmula de la metáfora (3)...
...cuando escribimos la serie de los significantes, esa cadena comporta (en la parte inferior) un significante sustituido.
Y es de esa sustitución que resulta que el nuevo significante sustituido por el S, por ocultar al significante que sustituye, "adquiere valor del origen de una nueva dimensión significada que no pertenecía ni a uno ni al otro de los dos significantes en cuestión" (250), y donde el 1 viene a reemplazar el significante sustituido...
Algo análogo está implicado en ese intervalo en que, después de escribir (1 + a) = (1 / a), completamos la fórmula con el 1 que estaba ausente y que, en este segundo tiempo, "toma figura de la función del significante del sexo en tanto reprimido" (250).
Es en la medida en que la relación con el 1 enigmático, tomado en su pura conjunción (1 + a), puede, en nuestro simbolismo, implicar una función de 1 como representando el enigma del sexo en tanto que reprimido, ese Uno va a presentarse como pudiendo realizar la sustitución, la metáfora, recubriendo con "proporción" al objeto a mismo (1 / a).Una vez marcada la diferencia del a y operada su sustracción respecto del 1, vemos que el (1 - a) es igual a un a2.
Si ahora reportamos ese a2 sobre a, resulta un a3, el cual, con el mismo procedimiento respecto del a2, nos da a4, y así sucesivamente, obteniendo todas las potencias pares de un lado, al encuentro de todas las potencias impares del otro, cuya sumatoria realiza el 1.
Lo que tenemos, entonces, en la parte superior de la proporción (1 / a) , es la serie infinita de las potencias de a; es decir, una figura bastante buena de lo que en la cadena significante es el efecto metonímico, el deslizamiento en esa cadena de la figura a.
Volviendo a nuestra ecuación, podemos pasar el bloque de (1 + a) a la función del 1 (al que se impone como sustitución)
y proseguir con la sucesión de equivalencias:
(1 + a) / 1 = 1 / a = a / a2 = a / (1 - a)
Si el 1 designa, en su tiempo primero de enigma, la función significante del sexo, es a partir del momento en que (1 + a) llega al denominador de la igualdad que surge, en el nivel superior, el 2 de la diada (cambiando el lugar del paréntesis en el piso superior, de modo de tener [(1 + 1) + a], es decir, [2 + a] ).
En suma, para confrontar a con la unidad, es decir, instituir la función de la medida, "esa unidad hay que empezar por escribirla" (253).
Esta función es la que Lacan ha introducido como "rasgo unario"
3 - Rasgo unario.
¿Dónde escribir, ese rasgo unario, esencial para operar la medida del objeto a respecto al sexo?
Es para eso que sirve el lugar del Otro, en tanto introduce el redoblamiento del campo del 1, para significar que el Uno primero solo surge retroactivamente a partir del momento en que se introduce, como significante, una repetición.El rasgo unario, recogido del "einziger Zug" del texto de Freud, Lacan lo asocia ahora al "trazo único del pincel", del tratado sobre pintura de Shi Tao (253).
El texto de Shi tao no se ocupa ni de los pintores ni de la pintura, sino del “acto del pintor” (4). Su reflexión está estructurada en base a un concepto original y piedra angular, “el trazo único de pincel”, que representa a la vez la medida suprema de toda creación de la mente y la noción más concreta y elemental de la técnica pictórica, el principio unitario que permitirá dar cuenta de todos los aspectos y niveles (filosófico, ético, plástico, técnico) de la actividad del pintor. En particular, en las relaciones que unen tradicionalmente pintura y caligrafía, el “único trazo de pincel” verifica la identidad original.
“En la más remota antigüedad no había reglas, la Suprema Simplicidad no se había dividido aún. En cuanto se dividió la Suprema Simplicidad, se estableció la regla. ¿En qué se basa la regla? La regla se basa en el Trazo único de Pincel. El Trazo único de Pincel es el origen de todas las cosas, la raíz de todos los fenómenos, su función es manifiesta para el espíritu y está oculta en el hombre” (Shi tao).
La "Suprema Simplicidad" es una expresión taoísta cuyo sentido original es el de un pedazo de madera en bruto, no tallado, pura virtualidad que encierra todas las posibilidades por no haber si aún mutilado para convertirse en la expresión limitada y especializada de una de ellas. La virtualidad pura se convierte en acto, pierde a la vez su espontaneidad y su unicidad universal, y adquiere un destino funcional preciso que conlleva un modo de empleo, una codificación
“El trazo de pincel único es la raíz y el origen principal de la caligrafía y la pintura. La pintura y la caligrafía constituyen la aplicación variable a posteriori de la Pincelada Única. Quien solo recuerda esta aplicación, pero olvida la Pincelada Única que es su origen, es como quien solo considera la descendencia olvidando la ascendencia ancestral. Quien sólo conocería la permanencia de las Edades, pero olvidaría que el mérito no es de los hombres, se deja llevar por la secuencia de las cosas y pierde el don celestial” (Shi tao)
Esta función esencial (que Lacan ha figurado mucho tiempo en el grafo del deseo con S(Ⱥ)) necesita, como oponiéndose en un espejo, el campo del Otro y el campo del Uno enigmático.
Esta referencia en espejo es de lo que se trata para el sujeto en la identificación del Ideal del yo, de la que depende toda la cascada de identificaciones secundarias (en particular la del yo ideal, que es el núcleo del yo), tal como lo ordena en el esquema óptico (5).
La identificación al ideal del yo ubica el trazo en el Otro, indicando al nivel de Otro esta referencia en espejo.
La función mediana del Ideal opera de modo prevalente y hay toda una cascada de identificaciones que dependen de ella. La identificación debe distinguirse de las funciones de la repetición y de la relación llamada sexual.
Para subrayar que el 1 no era más que una denominación, Lacan lo va a renombrar como X en su esquema de los segmentos de la diada.
Que haya que denominar con el 1 del trazo unario lo que está entre el a y el Otro es lo que solo abusivamente puede considerarse como "lo unificante".
De hecho, no es de ayer que se produjo este deslizamiento, lo mismo que la confusión de un "Ser Supremo" con el Uno (bajo la pluma de Plotino).
El lazo del Uno con el Otro por identificación que hace del Uno el Ser Supremo es típico del error filosófico (255).Para tomar el campo que está entre a y el Otro, Lacan señala dos caminos.
El camino punteado seguido de un trazo lleno señala que el a se iguala, en su primera parte, al a exterior, resultando ese resto del a2.
La segunda línea indica que ese campo ha de considerarse, en su conjunto, al menos sospechoso de participar de “la función del agujero” (256).Según Green (6), ese agujero aparecería en Freud bajo la metáfora del caldero .
Respecto del primero de ellos, el de las brujas de Macbeth, Freud indicaría con ello lo que hay de podrido en el goce (mientras nos condenamos en no distinguir ese campo de la podredumbre de la defecación con que lo recubre la teoría psicoanalítica actual).
Para la segunda referencia al caldero, la de las tres líneas defensivas (“no lo tomé prestado”, “ya estaba perforado”, “lo devolví intacto”), Lacan señala que toda la técnica psicoanalítica consiste en “dejar vacío el lugar del caldero” (no se hace el amor en el consultorio analítico) (257). Las tres divertidas referencias al problema del deudor del caldero no hacen más que recubrir, por parte de los analistas, un triple rechazo a reconocer lo que está en juego: primero, a pesar de que no lo han pedido prestado se imaginan que lo tomaron prestado; segundo, que ese caldero está agujereado, y tercero, que no tiene sentido prometer devolverlo intacto.Lacan hace referencia a los místicos como aquellos que avanzaron, a su costa, desde a hacia ese ser que se anuncia como impronunciable, con esas letras enigmáticas "soy lo que soy".
Esta referencia a los místicos, no es para hacer del acto sexual una teoría mística, sino para señalar los "agujeros" que ellos encuentran entre a y el Uno.
Los místicos serían menos “tontos” que los filósofos, del mismo modo que los enfermos son menos “tontos” que los psicoanalistas.4 - Función valor de goce
Acceder al acto sexual es acceder a un goce culpable. Es lo que dice el mito de Edipo.
El goce pleno del rey de Tebas, es sin descendencia. Solo recubre la podredumbre que explota al final, en la peste.
El rey Edipo ha realizado el acto sexual. Es un mito.Hay otras maneras de realizar el acto sexual, pero en general encuentran su sanción en los infiernos. Todas requieren que el enigma sea zanjado y que un cierto saber sea alcanzado, que es intolerable a la verdad.
La verdad se tira al abismo cuando Edipo zanja el enigma, y muestra esa especie de superioridad, la hybris, que la verdad no puede soportar.
Eso es lo que implica que el goce es una cuestión planteada en nombre de la verdad, en el lugar del Otro.
Ese lugar donde se inscribe el discurso de la verdad, no es el tipo de lugar que los estoicos llamaban "incorporales". Ese verdadero lugar del Otro "es el cuerpo" (259).Un océano de goce femenino hizo falta para que la nave de Edipo flote sin hundirse, hasta que la peste muestre de qué está hecho "el mar (homofonía, en francés, de "mar”: “mer”, con "madre", “mère”) de su felicidad" (258).
Es evidente el poder de disimulación que hubo de desplegar Yocasta para que, en los caminos del encuentro, de la tyché, Edipo no sepa antes la verdad. Nunca en esos años de felicidad Edipo tuvo que evocar esa extraña escaramuza que tuvo lugar en el entrecruce con ese viejito que ahí sucumbió, y que el sirviente que sobrevivió a eso se largó cuando vio a Edipo acceder al trono. Una historia de huida de todos los recuerdos, la imposibilidad de encontrarlos..Yocasta, al menos, “no pudo no saber”, y Sófocles no pudo impedirse hacer que grite: "infortunado, que nunca llegues a saber quién eres" (7).
Ella sabía, y por eso se mata, por haber sido la causante de la perdición del hijo. Yocasta es “la mentira encarnada en lo tocante al acto sexual” (260).
El mito de Edipo plantea que el acto sexual es un lugar al que solo se accede tras “separar la verdad del goce” (260).
La verdad no puede hacerse oír allí ya que, si se hace oír, todo se escabulle y aparece el desierto.El goce no está en ese campo X, ahí está el "valor de goce".
La "función del valor de goce" es transformar el goce "en algo de otro orden" (260).El amo del mito que forja Freud goza de todas las mujeres.
Se plantea un enigma en relación a las dos vertientes de la palabra "gozar" ("jouir"): la subjetiva y la objetiva.
En la vertiente subjetiva, ¿es "él quien goza”? En ese caso, todos los objetos huyen de ese campo.
En la vertiente objetiva, respecto de "aquello de lo que se goza", ¿lo que importa es el goce del objeto, a saber, de las mujeres?
El mito designa, en ese punto, la función original de "un goce absoluto que no funciona sino cuando es goce muerto, goce aséptico" (260)Notas
(1) Heidegger: "Vom Wesen Der Wahrheit", "De la esencia de la verdad", editorial Herder
(2) Parménides, "Poema", VII:
"οὐ γὰρ μή ποτε τοῦτο δαμῇ, εἶναι μὴ ἐόντα"
("Non, jamais tu ne plieras de force les non–êtres à être")
("No, nunca jamás plegarás por la fuerza a los no seres a ser”,"),
"ἀλλὰ σὺ τῆσδ᾽ ἀφ᾽ ὁδοῦ διζήσιος εἶργε νόημα ",
("de cette route de recherche écarte plutôt ta pensée"),
("de esta senda de búsqueda aleja mejor tu pensamiento")(3) Jacques Lacan, "De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis", Escritos 2, Siglo XXI, página 533.
Ver también la formula de la metáfora en la sesión del 14 de diciembre 1967, en relación al grupo de Klein(4) Shi Tao, "Enseñanzas sobre la pintura".
En el número 14 (páginas 79 a 150) de la revista "Arts Asiatiques", hay un artículo de Pierre Ryckmans titulado "Les propos sur la peinture de Shi Tao. Traduction et commentaire", que incluye y traduce el tratado de Shi Tao.
Traducción al castellano, "Discurso acerca de la pintura por el monje Calabaza Amarga.", publicado por la Universidad de Granada(5) Jacques Lacan, "Observaciones sobre el informe de de Daniel Lagache", Escritos 2, Siglo XXI
(6) Intervención de Green en la sesión del 15 de marzo de 1967
(7) Sófocles, Edipo Rey, Pehuén Editores, página 31